NIÑA DE TIERRA
Poeta fiel al portal
Por ser éste, mi relato,
la concisa expresión
de una rebuscada experiencia interior, y, por ello,
exclusivamente personal,
creo oportuna e incluso necesaria
una breve aclaración
sobre aquello que está escrito a continuación.
Los capítulos de mi vida
recorren el desastroso despliegue de mi conciencia,
quien ha sufrido cambios con el correr del tiempo
para sobreponerse ante ciertas cosas.
En un primer momento,
me encontraba mortalmente entristecida
por haber sufrido una suerte de situaciones que,
o bien fueron terribles por sí mismas,
o bien yo no supe afrontarlas correctamente
En fin,
todo eso me llevó a esconderme
del malicioso exterior
y dedicarme a hundirme
cada vez más dentro de mí.
Pero al hacerlo,
me encontré con un mundo
totalmente distinto de aquel que nos despierta cada día;
e intrigada y sorprendida
dediqué mucho tiempo a descubrirlo.
Fue así que primero me dediqué a aquel sector
relacionado con la debilidad y el sufrimiento,
y por el camino me crucé con el alma.
A ella di mucha importancia
y largos días le dediqué a su rincón,
hasta que la clasifiqué por completo.
Luego me ocupé de la fuerza impulsora de cada corazón,
aquello que nos guía y nos empuja;
y encontré al espíritu que cada uno lleva dentro.
Y también le di su lugar.
Más tarde me sorprendí pensando
en lo malo y amargo de cada experiencia,
y en la parte de la existencia
que se beneficia con todo eso;
y encontré al destructor,
a quien llamo espectro o,
más frecuentemente,
fantasma.
Y cuando creí, finalmente,
que ya había encontrado
todo lo que se puede hallar dentro de uno,
pude ver, con desconfianza,
que había omitido algo muy importante.
Y con rabia y rencor
encontré a la mente;
a quien en mi caso
corresponde el papel de traidora.
Pues bien,
una vez hallados los personajes
tuve que ubicarlos en algún lugar,
y encontré entonces
el reino en el cual se desenvuelven los entes abstractos,
reino en el cual vivían hace mucho
y desde siempre
cada una de las cosas que conocí previamente.
la concisa expresión
de una rebuscada experiencia interior, y, por ello,
exclusivamente personal,
creo oportuna e incluso necesaria
una breve aclaración
sobre aquello que está escrito a continuación.
Los capítulos de mi vida
recorren el desastroso despliegue de mi conciencia,
quien ha sufrido cambios con el correr del tiempo
para sobreponerse ante ciertas cosas.
En un primer momento,
me encontraba mortalmente entristecida
por haber sufrido una suerte de situaciones que,
o bien fueron terribles por sí mismas,
o bien yo no supe afrontarlas correctamente
En fin,
todo eso me llevó a esconderme
del malicioso exterior
y dedicarme a hundirme
cada vez más dentro de mí.
Pero al hacerlo,
me encontré con un mundo
totalmente distinto de aquel que nos despierta cada día;
e intrigada y sorprendida
dediqué mucho tiempo a descubrirlo.
Fue así que primero me dediqué a aquel sector
relacionado con la debilidad y el sufrimiento,
y por el camino me crucé con el alma.
A ella di mucha importancia
y largos días le dediqué a su rincón,
hasta que la clasifiqué por completo.
Luego me ocupé de la fuerza impulsora de cada corazón,
aquello que nos guía y nos empuja;
y encontré al espíritu que cada uno lleva dentro.
Y también le di su lugar.
Más tarde me sorprendí pensando
en lo malo y amargo de cada experiencia,
y en la parte de la existencia
que se beneficia con todo eso;
y encontré al destructor,
a quien llamo espectro o,
más frecuentemente,
fantasma.
Y cuando creí, finalmente,
que ya había encontrado
todo lo que se puede hallar dentro de uno,
pude ver, con desconfianza,
que había omitido algo muy importante.
Y con rabia y rencor
encontré a la mente;
a quien en mi caso
corresponde el papel de traidora.
Pues bien,
una vez hallados los personajes
tuve que ubicarlos en algún lugar,
y encontré entonces
el reino en el cual se desenvuelven los entes abstractos,
reino en el cual vivían hace mucho
y desde siempre
cada una de las cosas que conocí previamente.