carlos alvarez
Poeta recién llegado
Me propongo para mañana mirar
el amanecer y el atardecer.
Me levantaré temprano o no dormiré
miraré al sol despertar fuertemente
y su energía entrará en mi
reposará en mi
estallará en mi,
y así, lleno,
caminaré por las calles
destruyendo ventanas y maldiciones,
atravesando muros,
contando las arañas,
nada me contendrá,
nada se levantará ante mi,
amaré enormemente a quien tenga que amar
y a quien no, también lo amaré,
trotaré sobre el mar
y doblaré el cielo,
las olas llorarán de miedo
al igual que las personas y las escaleras
y hasta el propio miedo temblará al oír mis pisadas,
quemaré el silencio
y empujaré a los gobernantes
hacia un acantilado, junto con lo traidores
y los jueces de poesía,
hay que hacerlo,
tengo que hacerlo,
sin falta ni demora,
y cuando el ocaso amenace
iré hacia la playa
devolveré la energía al sol,
y me volveré el último rayo de luz
para sumergirme, lentamente, en el mar.
el amanecer y el atardecer.
Me levantaré temprano o no dormiré
miraré al sol despertar fuertemente
y su energía entrará en mi
reposará en mi
estallará en mi,
y así, lleno,
caminaré por las calles
destruyendo ventanas y maldiciones,
atravesando muros,
contando las arañas,
nada me contendrá,
nada se levantará ante mi,
amaré enormemente a quien tenga que amar
y a quien no, también lo amaré,
trotaré sobre el mar
y doblaré el cielo,
las olas llorarán de miedo
al igual que las personas y las escaleras
y hasta el propio miedo temblará al oír mis pisadas,
quemaré el silencio
y empujaré a los gobernantes
hacia un acantilado, junto con lo traidores
y los jueces de poesía,
hay que hacerlo,
tengo que hacerlo,
sin falta ni demora,
y cuando el ocaso amenace
iré hacia la playa
devolveré la energía al sol,
y me volveré el último rayo de luz
para sumergirme, lentamente, en el mar.