Luciana Vallejo de Amat
Poeta recién llegado
Te quiero en la desmesura de tus ojos
cuando observan la arteria
que atisba la luna sobre el pavimento,
por la madrugada.
Te quiero más allá de la progresión geométrica de tu boca,
en esa secuencia de símbolos matemáticos
que siempre me restan la perspectiva
cuando dices: te amo.
Te quiero en el acorde imperfecto
de tus sueños en mi almohada,
cada noche,
siempre al lado derecho del alma.
Te quiero como los locos quieren los círculos en el patio,
como los niños muerden la mesa cuando infantes,
te quiero, de a pocos y a lo desesperado,
y antes del miedo impregnado en mi pecho.
Te quiero, en cada hebra que une mi cama con el cielo
Incluso en la agonía del deseo.
en cada sonido desprendido de la inclemencia
como el viento que mueve las nubes para crear tempestades.
Te quiero, y eso no es suficiente,
porque para recrear mis añoranzas en tus pupilas,
hace falta que tú también me quieras
cuando observan la arteria
que atisba la luna sobre el pavimento,
por la madrugada.
Te quiero más allá de la progresión geométrica de tu boca,
en esa secuencia de símbolos matemáticos
que siempre me restan la perspectiva
cuando dices: te amo.
Te quiero en el acorde imperfecto
de tus sueños en mi almohada,
cada noche,
siempre al lado derecho del alma.
Te quiero como los locos quieren los círculos en el patio,
como los niños muerden la mesa cuando infantes,
te quiero, de a pocos y a lo desesperado,
y antes del miedo impregnado en mi pecho.
Te quiero, en cada hebra que une mi cama con el cielo
Incluso en la agonía del deseo.
en cada sonido desprendido de la inclemencia
como el viento que mueve las nubes para crear tempestades.
Te quiero, y eso no es suficiente,
porque para recrear mis añoranzas en tus pupilas,
hace falta que tú también me quieras