Pilar Molina
Poeta recién llegado
Prudencias distantes socavan el insolente silencio,
acrecentando la madeja de los recuerdos olvidados.
Tus ojos deambulan descaradamente por mis manos
pretendiendo educarse en las directrices de lo inconcluso.
En las interrogaciones de aprendidas madrugadas
la inercia de mis retiros reclaman multitud y silencio.
Rostros cansados y postizas ocasiones me incitan
a tenerte sumido en un inventario de una efímera calma,
determinando tus argumentos en mi vulgar desatino.
Siento perderme el bureo de tus encantos,
pero no encontré la invitación pertinente a tal evento.
Asumo las omisiones que inútilmente has descuidado,
pues la maestría de tu yugo suspendió con alta nota
las destacadas evaluaciones del desespero.
No pretendas concluir sin haberte presentado.
Los pasillos de mis aclimatados psiquiátricos
constan de inquietas sugerencias,
animando a mi yo más entretenido
considero que aún...no he dicho mi última palabra.
PILAR MOLINA.
acrecentando la madeja de los recuerdos olvidados.
Tus ojos deambulan descaradamente por mis manos
pretendiendo educarse en las directrices de lo inconcluso.
En las interrogaciones de aprendidas madrugadas
la inercia de mis retiros reclaman multitud y silencio.
Rostros cansados y postizas ocasiones me incitan
a tenerte sumido en un inventario de una efímera calma,
determinando tus argumentos en mi vulgar desatino.
Siento perderme el bureo de tus encantos,
pero no encontré la invitación pertinente a tal evento.
Asumo las omisiones que inútilmente has descuidado,
pues la maestría de tu yugo suspendió con alta nota
las destacadas evaluaciones del desespero.
No pretendas concluir sin haberte presentado.
Los pasillos de mis aclimatados psiquiátricos
constan de inquietas sugerencias,
animando a mi yo más entretenido
considero que aún...no he dicho mi última palabra.
PILAR MOLINA.