Psicoanálisis circular.

Cris Cam

Poeta adicto al portal
Psicoanálisis circular.

(Me estoy consumiendo en vida,
gastando son hacer nada,
entre las cuatro paredes,
simétrica de mi casa. Siglo XX – Alfonsina Storni)




Me parece que esto es un circulo.

¿A que volverán mis padres,
jóvenes en el recuerdo,
llevando a la izquierda,
mi recta temporal?

¿Para que recordar aquellos besos.
Aquellas caricias.
Aquel sexo?

¿Para que recordar,
las noches de espera,
frente a las salas de parto?

Si los silencios ya están en mí.
Las cobardías ya están en mí.
Y la muerte, hace tanto, es mi concubina.

¿Para que mi espera junto al teléfono,
esperando esas llamadas,
sí sé que no lo van a hacer?

Quisiera salir para ver el sol.
Quisiera oír, ¡bien, comienza mañana!.
Quisiera sentir dos palmas en mi cara,
para llevar mis labios a su boca.
Quisiera volver a escuchar: ¡hola, Pa!

¿Es mucho pedir?
¿Dónde lo debo pedir?
Los mármoles no responden.
Los montes se callan.
Los patios se escapan.

¿Dónde, sino aquí?
Donde hay un espejo recto,
que devuelve mis palabras circulares.
Donde hay infinitas rectas,
marcando caminos a seguir.
Donde no hay rombos carteles,
para todos mis no.

Pero temo construir un aljibe seco,
donde abreven,
como yo he abrevado.
Y mañana ser citado,
bajo otra lámpara,
en busca de sus fantasmas,
que yo en rueda de noria,
les habré legado.
 
Psicoanálisis circular.

(Me estoy consumiendo en vida,
gastando son hacer nada,
entre las cuatro paredes,
simétrica de mi casa. Siglo XX – Alfonsina Storni)




Me parece que esto es un circulo.

¿A que volverán mis padres,
jóvenes en el recuerdo,
llevando a la izquierda,
mi recta temporal?

¿Para que recordar aquellos besos.
Aquellas caricias.
Aquel sexo?

¿Para que recordar,
las noches de espera,
frente a las salas de parto?

Si los silencios ya están en mí.
Las cobardías ya están en mí.
Y la muerte, hace tanto, es mi concubina.

¿Para que mi espera junto al teléfono,
esperando esas llamadas,
sí sé que no lo van a hacer?

Quisiera salir para ver el sol.
Quisiera oír, ¡bien, comienza mañana!.
Quisiera sentir dos palmas en mi cara,
para llevar mis labios a su boca.
Quisiera volver a escuchar: ¡hola, Pa!

¿Es mucho pedir?
¿Dónde lo debo pedir?
Los mármoles no responden.
Los montes se callan.
Los patios se escapan.

¿Dónde, sino aquí?
Donde hay un espejo recto,
que devuelve mis palabras circulares.
Donde hay infinitas rectas,
marcando caminos a seguir.
Donde no hay rombos carteles,
para todos mis no.

Pero temo construir un aljibe seco,
donde abreven,
como yo he abrevado.
Y mañana ser citado,
bajo otra lámpara,
en busca de sus fantasmas,
que yo en rueda de noria,
les habré legado.
Buenas reflexiones. De vez en cuando es bueno hacerse una introspección. Un abrazo
 
Lo que has de hacer, es escribir tú, para ti mismo.
O dibujar aquellas ideas hermosas, que se te ocurran.
Tómate un tiempo libre, para ello. Plasma en un papel blanco, y a todo color, tus enigmas.
Activa la parte derecha, de tu cerebro.
No dejes que las cifras y las letras, lo envuelvan todo. Acalla tu mente.
El lado izquierdo del cerebro, se dedica al habla, a los lapsos de tiempo, y al cálculo de cantidades.
Pero el lado derecho es creativo, espacial y silencioso.


 
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