Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
PUDIERA SER
Pudiera ser cualquier historia,
el azafrán que desgasta la mañana,
tanto venablo
o la simple trayectoria de la sombra.
Bajo macetas vastas de luz
el tedio se disfraza
de luciérnagas, pero el día
nada sabe de escondidas,
de jugarretas detrás de ventanales
por donde se va la vida.
El osario:
unas hojas
sobre el agua arden
paraísos forjados
apenas
el detritus de la tarde.
Escarbo en mi conciencia gemidos,
herejías ya son de alguna euforia
que se extravío entre recuerdos, entre años,
en vagos baúles lejos de la infancia.
¡Qué lejanos están ahora
lejos de esa derrota que creí reprender
en vacuos espejos a oscuras;
lo escribo para nunca olvidarlo
en mi único rincón de ensalmo
donde aún me sobra algo de claror
de espacio, de esperanza.
Pudiera ser la epopeya
la oda
tal vez el milagro;
me esperan
las policromas voces de otro mundo.
Pudiera ser cualquier historia,
el azafrán que desgasta la mañana,
tanto venablo
o la simple trayectoria de la sombra.
Bajo macetas vastas de luz
el tedio se disfraza
de luciérnagas, pero el día
nada sabe de escondidas,
de jugarretas detrás de ventanales
por donde se va la vida.
El osario:
unas hojas
sobre el agua arden
paraísos forjados
apenas
el detritus de la tarde.
Escarbo en mi conciencia gemidos,
herejías ya son de alguna euforia
que se extravío entre recuerdos, entre años,
en vagos baúles lejos de la infancia.
¡Qué lejanos están ahora
lejos de esa derrota que creí reprender
en vacuos espejos a oscuras;
lo escribo para nunca olvidarlo
en mi único rincón de ensalmo
donde aún me sobra algo de claror
de espacio, de esperanza.
Pudiera ser la epopeya
la oda
tal vez el milagro;
me esperan
las policromas voces de otro mundo.
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