Nommo
Poeta veterano en el portal
Gente normal y corriente, que campa a sus anchas,
haciendo de su capa, un sayo, como sirvientes vulgares y lacayos,
obedientes a un sistema establecido en el que el otro es más importante que tú,
puesto que obras son amores, y no buenas razones, y predicó con el ejemplo; en silencio.
Olímpicos ajedrecistas atléticos que no se comen el coco con ideas de filosofía y letras.
Ensimismándose en la contemplación admirable de una galaxia iluminada y henchida de orgullo.
Vislumbrando los pasatiempos que están por venir,
y todavía, actúan como hombres-máquina y mujeres-cósmicas, sin destacar,
en el Libro de la Selva, dado que el hombre que se aparta de la sociedad es una bestia, o un dios.
Aglutinándose en las calles y atolondrándose en las cantinas, pasan inadvertidos como pueblo.
No hacen historia, puesto que no lo pretenden.
Son habitantes del Más Acá.
Ignorantes, respecto a una profundidad espiritual inmanente,
demasiado inteligente y que por ello, desafía al intelecto más avezado y prodigioso.
Pero dueños de un tesón y de un saber estar que forcejea, paulatinamente,
con esta Realidad, en las tres dimensiones del espacio,
que aumenta las opciones de la vida, al permitir los viajes en el Tiempo.
Lo virtual será, pues, como un laberinto que no da ganancias a corto plazo.
Y entretenimiento, sin fundamento. Consuelo para quienes huyen del odio y del tedio.
Ese pueblo no es idiota. Intuye que somos Dolce Vita y Porca Miseria.
haciendo de su capa, un sayo, como sirvientes vulgares y lacayos,
obedientes a un sistema establecido en el que el otro es más importante que tú,
puesto que obras son amores, y no buenas razones, y predicó con el ejemplo; en silencio.
Olímpicos ajedrecistas atléticos que no se comen el coco con ideas de filosofía y letras.
Ensimismándose en la contemplación admirable de una galaxia iluminada y henchida de orgullo.
Vislumbrando los pasatiempos que están por venir,
y todavía, actúan como hombres-máquina y mujeres-cósmicas, sin destacar,
en el Libro de la Selva, dado que el hombre que se aparta de la sociedad es una bestia, o un dios.
Aglutinándose en las calles y atolondrándose en las cantinas, pasan inadvertidos como pueblo.
No hacen historia, puesto que no lo pretenden.
Son habitantes del Más Acá.
Ignorantes, respecto a una profundidad espiritual inmanente,
demasiado inteligente y que por ello, desafía al intelecto más avezado y prodigioso.
Pero dueños de un tesón y de un saber estar que forcejea, paulatinamente,
con esta Realidad, en las tres dimensiones del espacio,
que aumenta las opciones de la vida, al permitir los viajes en el Tiempo.
Lo virtual será, pues, como un laberinto que no da ganancias a corto plazo.
Y entretenimiento, sin fundamento. Consuelo para quienes huyen del odio y del tedio.
Ese pueblo no es idiota. Intuye que somos Dolce Vita y Porca Miseria.
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