Gio712
Poeta recién llegado
Puedes odiarme con todas tus fuerzas,
Puedes guardarme rencor toda tu vida,
Pero recuerda q si me odias más cada día,
siempre(aunque con odio) en mi pensarías.
Puedes decir que no me quieres,
Pero a decir verdad yo te sigo deseando,
Si en este mundo hay miles de mujeres,
Entonces lo que fuimos poco a poco lo iré olvidando.
Es verdad ya no te amo,
Pero en el país de mis deseos,
Tú sigues habitando,
Formando guerras en mis pensamientos,
y en mis sueños,
Con sutiles soldados disparando en mi mente,
Deseos carnales, anhelos de pasión,
y en mi ser, se sienten aún más fuertes.
Rozo tu vientre, entre flagelos de seda,
cayentes sobre mi mente,
Sigo pensando en la idea de volver a tenerte,
Entre mis brazos, derramando pasiones inadvertidas,
En habitaciones oscuras, o a orillas de algún río,
Empezando por la osadía revoltosa, de
Desprendernos del vestido.
Y no te ofendas por lo que digo,
Sólo soy sincero con tigo,
Atraviesa si deseas tu rencor por mis sentidos,
Puedes mirarme como a tu peor enemigo,
Despréciame, en cada paso, en cada uno de tus latidos,
Pero en mí no disiparas lo vivido,
Recuerdos quedan, y no habrá vientos que llevárselos puedan,
Soy libre, y no pidas que no te mire,
No pidas que no te desee, nunca dejaras de ser,
uno de mis apasionantes latidos,
No impongas tus criterios,
Hazlo cuando seas, la dictadora en mis sentidos.
Puedes guardarme rencor toda tu vida,
Pero recuerda q si me odias más cada día,
siempre(aunque con odio) en mi pensarías.
Puedes decir que no me quieres,
Pero a decir verdad yo te sigo deseando,
Si en este mundo hay miles de mujeres,
Entonces lo que fuimos poco a poco lo iré olvidando.
Es verdad ya no te amo,
Pero en el país de mis deseos,
Tú sigues habitando,
Formando guerras en mis pensamientos,
y en mis sueños,
Con sutiles soldados disparando en mi mente,
Deseos carnales, anhelos de pasión,
y en mi ser, se sienten aún más fuertes.
Rozo tu vientre, entre flagelos de seda,
cayentes sobre mi mente,
Sigo pensando en la idea de volver a tenerte,
Entre mis brazos, derramando pasiones inadvertidas,
En habitaciones oscuras, o a orillas de algún río,
Empezando por la osadía revoltosa, de
Desprendernos del vestido.
Y no te ofendas por lo que digo,
Sólo soy sincero con tigo,
Atraviesa si deseas tu rencor por mis sentidos,
Puedes mirarme como a tu peor enemigo,
Despréciame, en cada paso, en cada uno de tus latidos,
Pero en mí no disiparas lo vivido,
Recuerdos quedan, y no habrá vientos que llevárselos puedan,
Soy libre, y no pidas que no te mire,
No pidas que no te desee, nunca dejaras de ser,
uno de mis apasionantes latidos,
No impongas tus criterios,
Hazlo cuando seas, la dictadora en mis sentidos.