licprof
Poeta fiel al portal
puñado de cenizas sièntome
condenado a escribir a-poemas
poemas furiosos de desdicha
como cuando la canciòn dice lucièrnaga furiosa
mientras tanto absorbo
yogur bebible (gusto a vainilla)
y escucho a los redondos
era claudio quien me contaba de los quilombos que hacìan
a fines de los 80
en los recitales de esa banda temible
en el boliche denominado cemento
hoy garage municipal
y objeto de extraños documentales
que documentan aquella gris època
como todas las èpocas
era en la cocina que escuchàbamos aquellos antiguos discos
que solìan girar a determinadas revoluciones por minuto
pero que no revolucionaban nada o tal vez sì
pero eso solo significaba
volver siempre al comienzo
como todas las revoluciones
aquellos antiguos casettes
aquellos viejos cds
aquellas arcaicas pelìculas de ciencia ficciòn
en blanco y negro en el televisor
en la rayada pantalla del televisor
los sàbados a la tarde
canal 11
sàbados de super acciòn!
mientras en la dicha cocina bailàbamos rock
de la mano de los redondos de ricota!
aquellos ricoteros
aquellas rolingas
aquellos tristes punkis
aquellos envueltos niños
aquellas noches de parranda y copetìn!
contra paredones derruìdos se fumaba la extraña droga
suministrada por famosos dealers
con ese dulce olor a marihuana nocturna
que hoy puede sentirse en las calles porteñas
a cualquier hora del dìa
a la luz del sol
todas las tardes
eso no es todo (parafraseando a nicanor parra):
las noches de rock en museo rock en san pedro telmo
las noches de rock and roll super bailable
de la mano de los redonditos de ricota
con las màs hermosas y cogibles pendejas
provistas de las màs dulces vaginas que se hayan probado
en la noche porteña
los hermosos ojos de las pendejas màs hermosas que se hayan visto
los ojos màs lindos del mundo
luceros dulcemente luciferinos
felinos
bailando rock en museo rock
bailando la mùsica que entra por los oidos
te penetra y fluye por tu sangre
eso te hace bailar sin parar
hasta que las velas no arden
o hasta que se te queman las pestañas
de tanto leer en el sueño
sè feliz
seguì soñando
me dice
pero lo cierto es que nos besamos
y hùmedamente nos cuesta despegarnos
nunca màs he vuelto a ver
a la que viviò de amor
amor nocturnal
amor noctìvago
nocherniego amorìo
miliunanochesco amor
condenado a escribir a-poemas
poemas furiosos de desdicha
como cuando la canciòn dice lucièrnaga furiosa
mientras tanto absorbo
yogur bebible (gusto a vainilla)
y escucho a los redondos
era claudio quien me contaba de los quilombos que hacìan
a fines de los 80
en los recitales de esa banda temible
en el boliche denominado cemento
hoy garage municipal
y objeto de extraños documentales
que documentan aquella gris època
como todas las èpocas
era en la cocina que escuchàbamos aquellos antiguos discos
que solìan girar a determinadas revoluciones por minuto
pero que no revolucionaban nada o tal vez sì
pero eso solo significaba
volver siempre al comienzo
como todas las revoluciones
aquellos antiguos casettes
aquellos viejos cds
aquellas arcaicas pelìculas de ciencia ficciòn
en blanco y negro en el televisor
en la rayada pantalla del televisor
los sàbados a la tarde
canal 11
sàbados de super acciòn!
mientras en la dicha cocina bailàbamos rock
de la mano de los redondos de ricota!
aquellos ricoteros
aquellas rolingas
aquellos tristes punkis
aquellos envueltos niños
aquellas noches de parranda y copetìn!
contra paredones derruìdos se fumaba la extraña droga
suministrada por famosos dealers
con ese dulce olor a marihuana nocturna
que hoy puede sentirse en las calles porteñas
a cualquier hora del dìa
a la luz del sol
todas las tardes
eso no es todo (parafraseando a nicanor parra):
las noches de rock en museo rock en san pedro telmo
las noches de rock and roll super bailable
de la mano de los redonditos de ricota
con las màs hermosas y cogibles pendejas
provistas de las màs dulces vaginas que se hayan probado
en la noche porteña
los hermosos ojos de las pendejas màs hermosas que se hayan visto
los ojos màs lindos del mundo
luceros dulcemente luciferinos
felinos
bailando rock en museo rock
bailando la mùsica que entra por los oidos
te penetra y fluye por tu sangre
eso te hace bailar sin parar
hasta que las velas no arden
o hasta que se te queman las pestañas
de tanto leer en el sueño
sè feliz
seguì soñando
me dice
pero lo cierto es que nos besamos
y hùmedamente nos cuesta despegarnos
nunca màs he vuelto a ver
a la que viviò de amor
amor nocturnal
amor noctìvago
nocherniego amorìo
miliunanochesco amor