Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
en esta tarde en la que los vientos
mueven los molinos de recuerdos
y los puntos y a parte
los comas temporales e inducidos
y los lunares sobre las delgadas ies
se amasan en la misma cama
en donde bautizamos nuestros cuerpos
con agüita de azahar
manzanilla
piel y verbo
y junto al azar encaprichado y celoso
intentan enredarse cual olvido a nuestro sino
porque no soportan el ver que el amor que te profeso
cumplió el requisito y la forma de hacerte religión
sin cruz
sin sermones ni palabrería
y que nuestra biblia son los versos
que escribí sobre tu espalda
repetí en tu poemario
y que después de ti y de mí
se quedarán como vestigio
de dolor de corazón y huesos
de la ansiedad y la nostalgia
del tú allá y el yo aquí
para que un ingenuo sentimiento
o mil o más creyentes lean
que el amor por ti amor
a donde quiera con el viento
y a pesar de los molinos
continúa después de ellos
del viento
de todos
y de todo
en los puntos que dejamos suspensivos.
Due® 7.11.10
mueven los molinos de recuerdos
y los puntos y a parte
los comas temporales e inducidos
y los lunares sobre las delgadas ies
se amasan en la misma cama
en donde bautizamos nuestros cuerpos
con agüita de azahar
manzanilla
piel y verbo
y junto al azar encaprichado y celoso
intentan enredarse cual olvido a nuestro sino
porque no soportan el ver que el amor que te profeso
cumplió el requisito y la forma de hacerte religión
sin cruz
sin sermones ni palabrería
y que nuestra biblia son los versos
que escribí sobre tu espalda
repetí en tu poemario
y que después de ti y de mí
se quedarán como vestigio
de dolor de corazón y huesos
de la ansiedad y la nostalgia
del tú allá y el yo aquí
para que un ingenuo sentimiento
o mil o más creyentes lean
que el amor por ti amor
a donde quiera con el viento
y a pesar de los molinos
continúa después de ellos
del viento
de todos
y de todo
en los puntos que dejamos suspensivos.
Due® 7.11.10
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