Bajo el falso halo de una animadora,
te pintaron de luz y de inocencia vendida;
mas la verdad era brutal y sin máscaras:
eres puta, y en tus labios se tejían
los suspiros prohibidos del oro helado,
ofreciendo tu cuerpo a viejos, a jefes,
en transacciones de deseo y humillación.
A los dieciocho, entregabas cada poro
en un ritual crudo, brutal, sin pudor,
donde cada encuentro era un grito
de una inocencia destruida en el altar
de una pasión mercantil y despiadada.
Tu existencia, un escenario de sombras
donde la brutalidad y el placer se funden,
desnuda y explícita, se alza
como testimonio de un mundo
que te quebró y te vendió
en cada gemido de traición.
te pintaron de luz y de inocencia vendida;
mas la verdad era brutal y sin máscaras:
eres puta, y en tus labios se tejían
los suspiros prohibidos del oro helado,
ofreciendo tu cuerpo a viejos, a jefes,
en transacciones de deseo y humillación.
A los dieciocho, entregabas cada poro
en un ritual crudo, brutal, sin pudor,
donde cada encuentro era un grito
de una inocencia destruida en el altar
de una pasión mercantil y despiadada.
Tu existencia, un escenario de sombras
donde la brutalidad y el placer se funden,
desnuda y explícita, se alza
como testimonio de un mundo
que te quebró y te vendió
en cada gemido de traición.