José Ignacio Ayuso Diez
Epicuro y la ataraxia, sin miedos ...
La libertad.
Ya …, la libertad.
¡Qué es eso de la libertad! Sí, a ti,
a ti que estás ahí, y … a ti
que estáis mirando este muro de los lamentos.
Os lo pregunto porque no lo se.
Y no me vale la definición de Google,
que es para echarse a correr.
Quien puede creer que la libertad existe,
si nada más nacer te llenan de argollas y cadenas.
Te obligan a ser confeso de una condena
ha perpetuidad,
a ser reo de una creencia que no avala la ciencia.
Si ya te acusan de pecador y sin pedirte opinión
te meten en un pilón a remojo la razón.
Si ya nada más levantar la cabeza,
nos la aplastan con dogmas, prejuicios y moralejas,
sin dejar que nos lo aconseje y guíe,
la propia naturaleza.
Dónde está esa libertad del hombre libre,
que es libre porque otros dicen que lo es,
o mejor aún, porque nos dejan ser.
Somos libre porque con una papeleta
elegimos a nuestros “amados” carceleros,
que “nos prometen y prometen hasta que la meten”
“y después que la han metido” ¡Qué!
Si te he visto no me acuerdo,
y te dicen en diferido, es que:
“lo han sacado de contexto”.
Y una mierda “pa” ellos con perdón de la susodicha.
Desde que nacemos estamos sometidos a la tiranía del poder,
que necesitan someter para poder crecer.
La libertad es un sueño, una quimera
que nos lanzan a sabiendas
los señores libres de conciencia,
indolentes, porque no la tienen.
¡Eso sí que es empirismo y ciencia!
La libertad es un bien escaso,
si es que existe
que no es el caso.
Por favor,
sáquenme de este error.
Que quiero ser libre,
para cuando llegue el momento
morirme sin rencor.
Ya …, la libertad.
¡Qué es eso de la libertad! Sí, a ti,
a ti que estás ahí, y … a ti
que estáis mirando este muro de los lamentos.
Os lo pregunto porque no lo se.
Y no me vale la definición de Google,
que es para echarse a correr.
Quien puede creer que la libertad existe,
si nada más nacer te llenan de argollas y cadenas.
Te obligan a ser confeso de una condena
ha perpetuidad,
a ser reo de una creencia que no avala la ciencia.
Si ya te acusan de pecador y sin pedirte opinión
te meten en un pilón a remojo la razón.
Si ya nada más levantar la cabeza,
nos la aplastan con dogmas, prejuicios y moralejas,
sin dejar que nos lo aconseje y guíe,
la propia naturaleza.
Dónde está esa libertad del hombre libre,
que es libre porque otros dicen que lo es,
o mejor aún, porque nos dejan ser.
Somos libre porque con una papeleta
elegimos a nuestros “amados” carceleros,
que “nos prometen y prometen hasta que la meten”
“y después que la han metido” ¡Qué!
Si te he visto no me acuerdo,
y te dicen en diferido, es que:
“lo han sacado de contexto”.
Y una mierda “pa” ellos con perdón de la susodicha.
Desde que nacemos estamos sometidos a la tiranía del poder,
que necesitan someter para poder crecer.
La libertad es un sueño, una quimera
que nos lanzan a sabiendas
los señores libres de conciencia,
indolentes, porque no la tienen.
¡Eso sí que es empirismo y ciencia!
La libertad es un bien escaso,
si es que existe
que no es el caso.
Por favor,
sáquenme de este error.
Que quiero ser libre,
para cuando llegue el momento
morirme sin rencor.
José Ignacio Ayuso Díez