Qué bien vas a estar en la residencia

me gusta el ritmo, mas la historia con lleva a la tristeza, para mi la soledad no existe, mas bien es un sentir, el sentirse solo
gloria a DIOS, que el señor te bendiga, a ti y a todos los que te rodean
José Miguel.
Gracias por tu, mas que amable, comentario.

Un abrazo, amigo.

Alfonso
 
Última edición:
Cuando ya eres viejo,
cuando ya sin fuerzas,
cuando ya no vales,
es cuando te dejan,

Que bien vas a estar
EN LA RESIDENCIA,
muy bien atendido,
sin nuestra presencia.

! YA !
Entre tantos viejos,
llenos de silencios.
Todos esperando
que vengan a verlos.

Alguien ya se acerca.
Hijo de otro viejo,
que contento torna,
hoy a mi me toca.

Es que mis tres hijos
están ocupados,
solo tienen tiempo
para sus trabajos.

Yo que di mi vida,
todo que tenía.
! Sólo más que sólo !
Siempre repetía.

Dicen que hablo solo.
Hablo con mi vida,
hablo de mis cosas,
hablo con mi herida.

Así pasan los días.
Días y los meses.
Año y otro año.
Nadie aquí venía.

Porque yo estoy solo,
rodeao de viejos.
Viejos que malviven.
Viejos como muertos.

Mis hijos no pueden.
No tienen ni tiempo.
Viven muy muy lejos.
! Ya vendrán de muerto !

Alfonso Espinosa

El sentido del anciano olvidado se agarra a una melancolia
habitual y concerniente en una sociedad injusta y comprimida
que deja en gesto impudico de lado los mas mayores. felicidades.
por la sinceridad y actualidad que invade a toda la obra.
luzyabsenta
 
Cuando ya eres viejo,
cuando ya sin fuerzas,
cuando ya no vales,
es cuando te dejan,

Que bien vas a estar
EN LA RESIDENCIA,
muy bien atendido,
sin nuestra presencia.

! YA !
Entre tantos viejos,
llenos de silencios.
Todos esperando
que vengan a verlos.

Alguien ya se acerca.
Hijo de otro viejo,
que contento torna,
hoy a mi me toca.

Es que mis tres hijos
están ocupados,
solo tienen tiempo
para sus trabajos.

Yo que di mi vida,
todo que tenía.
! Sólo más que sólo !
Siempre repetía.

Dicen que hablo solo.
Hablo con mi vida,
hablo de mis cosas,
hablo con mi herida.

Así pasan los días.
Días y los meses.
Año y otro año.
Nadie aquí venía.

Porque yo estoy solo,
rodeao de viejos.
Viejos que malviven.
Viejos como muertos.

Mis hijos no pueden.
No tienen ni tiempo.
Viven muy muy lejos.
! Ya vendrán de muerto !

Alfonso Espinosa
Situación muy triste la que cuentas, pero muy real hoy en día... Siempre un placer pasar por tus versos.
Un abrazo.
 
Ya de muerto para que. Han de visitar a sus viejos mientras tengan vida para conversar con ellos y darles un poco de alegría pues ellos lo dieron todo por sus hijos. Tu poema es muy bello y muy triste. Saludos y Bendiciones.
 

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