GRACIELA PAOLI
Poeta adicto al portal
¡QUÉ DE VERSOS TE TAPIARON EN LOS OJOS!
Gurí de mi tierra
el del abrigo flaco
que cojea de un solo pie
porque algunos cojean con todos
en una tacuarita parda
escapó tu último vuelo.
El árbol de la vida
que hace noble la madera
siempre pare de una vez
a ti te pare por día
a muchos pare llorando
a ti te llora pariendo.
Por la suela de tu zapato abre un ojo la miseria
y una garganta devora-sueños
te va surcando los huesos
en cruz aguardan tus manitas deshojadas
las rayuelas de renuncias
que en tu podio malgastaron.
En tu débil carcajada
puso el infierno su semilla
¿Cómo explicarle a ese desnido
que te sobra por la piel
que unos nacen siendo mares
y otros apenas sedientos?
Mientras tu labio expira un exilio de besos
mariposas quebradas antes de levantar vuelo
y el abandono muerde su silencio de lunas
desveladas a cielo abierto
la lágrima desnuda un estío de golondrinas
que a golpe de arteria
se va clavando en tu vientre.
La vida te cabalga malherida
sangrando espinas por los dedos
y un invierno de caricias
arde frío por tus venas.
Y vendrán las fiestas con su cementerio de juguetes
y olvidados cumpleaños marcarán tu tristeza
y rodarán tus lágrimas detrás de un pan caliente
y a martillazos limpios se partirá tu gorrión.
Balones dormidos en la miel de tu verano
palomas rotas... vacías tus manos...
En alas de tus rodillas
asoma la calle su diente
perfil quebrado de vértices
herido de geometría.
temblorosa espera blanca
la estructura de tus sueños
devuelve silencios duros
a la plegaria de tus ruegos
estaqueando en cuatro cruces
la piel de tu cometa.
En el celaje oscuro que viaja por tu mirada
se lava a gritos la vergüenza humana
con todo su lastre de heces
te talla desenmascarada.
El engranaje del vecindario
deglute desvalida tu figura
es de vidrio el diente que muerde tu mejilla
y ártica la mano que roza tu epidermis
de alambre la sonrisa que te vendieron
y dura la breva donde clavaste el diente.
Vencida chorrea la noche
a babuchas del desconsuelo
y a tajos tiembla el aliento
la angustia de tus miedos.
Atado con cordones de zapatos
y envuelto en hojas de papel
creaste un mundo de Pinochos
para el Gepetto del corazón
un arlequín de cartón
cuatro estacas donde apoyarte
y el perro pegado a tus pantalones
como única familia.
¡Qué de versos te tapiaron en los ojos!
¡Qué de lunas sepultaron en tu credo!
Y no sembrarán de estrellas el cielo de tu vigilia
y no cantarán tus pájaros las mañanas de la aurora.
En esperas sangra el amor
los clavos de tu silencio
crucificado en tu alma, Él,
calienta un beso hasta el infinito.
Esa máscara negra
que te acecha en los rincones
en los pliegues de tu estómago
se asume como verdugo
hambre se escribe con hambre
masticando la hiel que provoca
sepulta la carroña un cuervo.
Una guerra sin pólvora hace su guerra en tu trinchera
con balas de papel y municiones de espera
la burocracia muere y vuelve a nacer
en el límite de su inoperancia.
atrincherada en primera fila
levanta su estandarte la Justicia
en el laberinto de algún bolsillo
cae su rostro en los cristales de un espejo roto
y... de saco y corbata pasea hipoacúsica
por los tentáculos de su ignominia.
¡Qué de versos te tapiaron en los ojos!
¡Qué de lunas sepultaron en tu credo!
GRACIELA PAOLI
"tu labio expira exilios de besos"
Gurí: signif niño (vocablo de la lengua nativa guaraní)
Gurí: signif niño (vocablo de la lengua nativa guaraní)
Gurí de mi tierra
el del abrigo flaco
que cojea de un solo pie
porque algunos cojean con todos
en una tacuarita parda
escapó tu último vuelo.
El árbol de la vida
que hace noble la madera
siempre pare de una vez
a ti te pare por día
a muchos pare llorando
a ti te llora pariendo.
Por la suela de tu zapato abre un ojo la miseria
y una garganta devora-sueños
te va surcando los huesos
en cruz aguardan tus manitas deshojadas
las rayuelas de renuncias
que en tu podio malgastaron.
En tu débil carcajada
puso el infierno su semilla
¿Cómo explicarle a ese desnido
que te sobra por la piel
que unos nacen siendo mares
y otros apenas sedientos?
Mientras tu labio expira un exilio de besos
mariposas quebradas antes de levantar vuelo
y el abandono muerde su silencio de lunas
desveladas a cielo abierto
la lágrima desnuda un estío de golondrinas
que a golpe de arteria
se va clavando en tu vientre.
La vida te cabalga malherida
sangrando espinas por los dedos
y un invierno de caricias
arde frío por tus venas.
Y vendrán las fiestas con su cementerio de juguetes
y olvidados cumpleaños marcarán tu tristeza
y rodarán tus lágrimas detrás de un pan caliente
y a martillazos limpios se partirá tu gorrión.
Balones dormidos en la miel de tu verano
palomas rotas... vacías tus manos...
En alas de tus rodillas
asoma la calle su diente
perfil quebrado de vértices
herido de geometría.
temblorosa espera blanca
la estructura de tus sueños
devuelve silencios duros
a la plegaria de tus ruegos
estaqueando en cuatro cruces
la piel de tu cometa.
En el celaje oscuro que viaja por tu mirada
se lava a gritos la vergüenza humana
con todo su lastre de heces
te talla desenmascarada.
El engranaje del vecindario
deglute desvalida tu figura
es de vidrio el diente que muerde tu mejilla
y ártica la mano que roza tu epidermis
de alambre la sonrisa que te vendieron
y dura la breva donde clavaste el diente.
Vencida chorrea la noche
a babuchas del desconsuelo
y a tajos tiembla el aliento
la angustia de tus miedos.
Atado con cordones de zapatos
y envuelto en hojas de papel
creaste un mundo de Pinochos
para el Gepetto del corazón
un arlequín de cartón
cuatro estacas donde apoyarte
y el perro pegado a tus pantalones
como única familia.
¡Qué de versos te tapiaron en los ojos!
¡Qué de lunas sepultaron en tu credo!
Y no sembrarán de estrellas el cielo de tu vigilia
y no cantarán tus pájaros las mañanas de la aurora.
En esperas sangra el amor
los clavos de tu silencio
crucificado en tu alma, Él,
calienta un beso hasta el infinito.
Esa máscara negra
que te acecha en los rincones
en los pliegues de tu estómago
se asume como verdugo
hambre se escribe con hambre
masticando la hiel que provoca
sepulta la carroña un cuervo.
Una guerra sin pólvora hace su guerra en tu trinchera
con balas de papel y municiones de espera
la burocracia muere y vuelve a nacer
en el límite de su inoperancia.
atrincherada en primera fila
levanta su estandarte la Justicia
en el laberinto de algún bolsillo
cae su rostro en los cristales de un espejo roto
y... de saco y corbata pasea hipoacúsica
por los tentáculos de su ignominia.
¡Qué de versos te tapiaron en los ojos!
¡Qué de lunas sepultaron en tu credo!
GRACIELA PAOLI
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