Qué descuido tan grande el mío

Jajajaja.... buenísimo, Alonso, genial, a pesar de que tropezaste una obra de arte creaste. ;)
Qué mejor manera de comenzar la semana que leer lo que nos has traído, qué risa me ha dado cuando lo he leído, sobretodo esto....

Me levanté temprano,
me adelanté a mí mismo

Mil gracias, un abrazo.
Javier


Es muy fácil tropezar por aquellos riscos, pero en cada paseo, a casa, se traen aunque sean piedras.
Vuelvo a uno de mis primeros poemas en este foro... y es como si no hubiera pasado el tiempo.
Je, je, aun sigo adelantándome a mí mismo, pero por cuestiones de trabajo. Ya falta menos para volver a los riscos.
Un gran abrazo, Javier, con sonrisas y humor siempre... y agradecimiento.
 
QUE DESCUIDO TAN GRANDE EL MIO

Qué descuido tan grande el mío,
Dios, qué descuido,
perder la mayor parte de lo que fui a buscar
por el camino.


Me levanté temprano,
me adelanté a mí mismo,
cogí un cesto y fui al barranco
bordeando los lentiscos
a recolectar versos
a la hora en que el roció
les da ese brillo especial
y en parte un doble sentido.

Para componer busqué
y de una higuera cogí un higo,
de una madreselva la hoja
y una espina de un espino.
Al enebro le pedí prestada
una baya de color rojizo,
al alcornoque un corcho
y a la niebla el hechizo
que abre los corazones
que se acercan a un escrito.
Pisé un charco y me apropié
de parte de ese camino
que baja, sube y da la vuelta
a la sombra de los pinos.


Pero, ay Dios, qué torpeza,
qué torpeza y qué descuido.

De vuelta al hogar,
reunido ya mi alijo,
presuroso por rimar,
tropecé con un destino
que esparció toda mi obra,
por los márgenes del río.
Con prisas me levanté
para recuperar lo perdido
pero los versos no tienen dueño
hasta que no están escritos.

Al llegar a casa volqué
el cesto y su contenido,
reducido a la mitad
después de haberme caído.

Yo que lo había llenado
de sonetos y romancillos,
lo único que pude engarzar
es lo que les he traído.


Qué descuido tan grande el mío,
Dios, qué descuido,
perder la mayor parte de lo que fui a buscar
por el camino.
Y resulta que, muchas veces, perder es ganar porque el poema es de una simpaticura y poética que ya quisieran esos Señores Sonetos y Don Romancillos:):)

¡Genial!, lo he disfrutado un montón.
Un abrazo, Alonso,
Eva
 
Y resulta que, muchas veces, perder es ganar porque el poema es de una simpaticura y poética que ya quisieran esos Señores Sonetos y Don Romancillos:):)

¡Genial!, lo he disfrutado un montón.
Un abrazo, Alonso,
Eva
Todo un placer leer tu comentario, Eva. Se trae lo que se puede cada vez que uno se aventura por los barrancos y riscos, je, je; menudos son aquellos desniveles, desde el 2002 hasta hoy
Ya falta poco para volver a ellos... hasta septiembre que nos vuelva a llamar el trabajo.
Un abrazote por alegrías.
 
QUE DESCUIDO TAN GRANDE EL MIO

Qué descuido tan grande el mío,
Dios, qué descuido,
perder la mayor parte de lo que fui a buscar
por el camino.


Me levanté temprano,
me adelanté a mí mismo,
cogí un cesto y fui al barranco
bordeando los lentiscos
a recolectar versos
a la hora en que el roció
les da ese brillo especial
y en parte un doble sentido.

Para componer busqué
y de una higuera cogí un higo,
de una madreselva la hoja
y una espina de un espino.
Al enebro le pedí prestada
una baya de color rojizo,
al alcornoque un corcho
y a la niebla el hechizo
que abre los corazones
que se acercan a un escrito.
Pisé un charco y me apropié
de parte de ese camino
que baja, sube y da la vuelta
a la sombra de los pinos.


Pero, ay Dios, qué torpeza,
qué torpeza y qué descuido.

De vuelta al hogar,
reunido ya mi alijo,
presuroso por rimar,
tropecé con un destino
que esparció toda mi obra,
por los márgenes del río.
Con prisas me levanté
para recuperar lo perdido
pero los versos no tienen dueño
hasta que no están escritos.

Al llegar a casa volqué
el cesto y su contenido,
reducido a la mitad
después de haberme caído.

Yo que lo había llenado
de sonetos y romancillos,
lo único que pude engarzar
es lo que les he traído.


Qué descuido tan grande el mío,
Dios, qué descuido,
perder la mayor parte de lo que fui a buscar
por el camino.
Pues tu hatillo ha recogido versos la mar de bonitos, la mar de musicales, muy simpáticos y para disfrutarlos de lo lindo, a mí se me ha bordado una sonrisa de satisfacción en el rostro y mi alma se va satisfecha y feliz de haberte leído mi entrañable amigo y admirado poeta. Muchos besos para ti con toda mi admiración y todo mi cariño.....muááácksssssss
 
Pues tu hatillo ha recogido versos la mar de bonitos, la mar de musicales, muy simpáticos y para disfrutarlos de lo lindo, a mí se me ha bordado una sonrisa de satisfacción en el rostro y mi alma se va satisfecha y feliz de haberte leído mi entrañable amigo y admirado poeta. Muchos besos para ti con toda mi admiración y todo mi cariño.....muááácksssssss
Caminos haya y que los recorramos para traernos versos o piedras, y lecciones con humor.
Los jornaleros siempre llevamos nuestro hatillo, por lo que pueda pasar en la jornada. Y qué bueno que el cesto vuelva sano y salvo a casa para hilvanar pensamientos.
Muchas gracias, Isabel, y todo un placer coincidir en este espacio compartido.

Un abrazote hasta tu sur.
 
QUE DESCUIDO TAN GRANDE EL MIO

Qué descuido tan grande el mío,
Dios, qué descuido,
perder la mayor parte de lo que fui a buscar
por el camino.


Me levanté temprano,
me adelanté a mí mismo,
cogí un cesto y fui al barranco
bordeando los lentiscos
a recolectar versos
a la hora en que el roció
les da ese brillo especial
y en parte un doble sentido.

Para componer busqué
y de una higuera cogí un higo,
de una madreselva la hoja
y una espina de un espino.
Al enebro le pedí prestada
una baya de color rojizo,
al alcornoque un corcho
y a la niebla el hechizo
que abre los corazones
que se acercan a un escrito.
Pisé un charco y me apropié
de parte de ese camino
que baja, sube y da la vuelta
a la sombra de los pinos.


Pero, ay Dios, qué torpeza,
qué torpeza y qué descuido.

De vuelta al hogar,
reunido ya mi alijo,
presuroso por rimar,
tropecé con un destino
que esparció toda mi obra,
por los márgenes del río.
Con prisas me levanté
para recuperar lo perdido
pero los versos no tienen dueño
hasta que no están escritos.

Al llegar a casa volqué
el cesto y su contenido,
reducido a la mitad
después de haberme caído.

Yo que lo había llenado
de sonetos y romancillos,
lo único que pude engarzar
es lo que les he traído.


Qué descuido tan grande el mío,
Dios, qué descuido,
perder la mayor parte de lo que fui a buscar
por el camino.
Excelente versar estimado amigo Alonso. Me has dejado sin palabras. Un abrazo con la pluma del alma. Buen día
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba