Franco Harris
Poeta recién llegado
Se ha presentado ante mi nuevamente,
Con su marmórea nariz respingada,
Con su fino cabello, negra cascada
Me miro en los ojos decididamente.
Fue cuando rechinaron las rodillas,
Los pies parecían sufrir de cosquillas,
Me hablo y su olor me dijo: ya estoy aquí
Pero me insinuo otro nombre,
Le indique por donde, le seguí
¿Qué podía decirle? Yo soy sólo un hombre.
Mínimas, contadas se movían sus palabras,
Pétreas miradas atolondradas,
Seguramente se hubo acostumbrado
A la reacción que me provoco, atolondrado.
Era alta su figura andando de puntillas,
Sobre agudo sonido, un par de varillas.
Vino y se fue mirando decididamente,
Amenazando con volver inexorablemente.
¡Que el diablo no entré de nuevo en mi casa!
Porque sí no lo es...¡Que mujer más hermosa!
Con su marmórea nariz respingada,
Con su fino cabello, negra cascada
Me miro en los ojos decididamente.
Fue cuando rechinaron las rodillas,
Los pies parecían sufrir de cosquillas,
Me hablo y su olor me dijo: ya estoy aquí
Pero me insinuo otro nombre,
Le indique por donde, le seguí
¿Qué podía decirle? Yo soy sólo un hombre.
Mínimas, contadas se movían sus palabras,
Pétreas miradas atolondradas,
Seguramente se hubo acostumbrado
A la reacción que me provoco, atolondrado.
Era alta su figura andando de puntillas,
Sobre agudo sonido, un par de varillas.
Vino y se fue mirando decididamente,
Amenazando con volver inexorablemente.
¡Que el diablo no entré de nuevo en mi casa!
Porque sí no lo es...¡Que mujer más hermosa!
Última edición: