Que el fuego se queme

¡Incendio! Está la calle atestada de peligro.
Hombres disfrazados de hormiga hormiguean como burbujas incalculablemente.
Arrastran venas raudas, largas flautas donde se apura el agua como un urgente animal.
Nadie mira a nadie. Nadie recuerda nada.
El fuego embiste como un toro derretido.
Olas, lenguas, banderas, túnicas y bramido.
Las hormigas le clavan su aguijón chisporroteante. Las heridas del fuego son húmedas y vaporosas.
Yo estoy en esta esquina y no me pregunto por los señores asustados, por los amantes que se derriten en los calcinados colchones, por los cuadernos como éste que se van por la ceniza, por el carbón de los miedos y los besos con rumbo de humareda.
Ni siquiera pienso que podríamos haber estado allí, jugando a siempre, tú y yo, en un mañana cualquiera.
No.
No hay incendios para nosotros. No habrá mangueras escupiendo; gritos de socorro, reventadas ventanas. Habremos tal vez una inundación de mariposas, un caos de flautas incandescentes, un diluvio de palomas luminosas.
No me importa que se quemen estas casas. No hay tiempo más allá de nuestros ojos. No hay muerte ni dolor ni urgencia.
Toda la tierra nos asiste como un planeta que concentra su circulación, su pulsación de palomas subterráneas en la primera raíz de su naturaleza. Están dejando que el fuego se queme.
Ya le han sacado los ojos. Le han clavado una inminencia de agua. Ese mar vertical ya se desploma.
Cerca mío hay dos señores en pijama que no se parecen en nada a nosotros.
No saben que han sido condenados a cuaderno perpetuo.
Me voy antes que me salpiquen con rincones.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
 
Que imaginación y creatividad para lograr atrapar al lector de principio a fin en esta prosa, felicidades Maestro Jorge es muy grato leerte, recibe un càlido saludo de Alma Sońadora , bonito domingo para ti
 
Hermosura de poema, me encanta como escribe Maestro, tanto en prosa como en verso, sus palabras son muy profundas, sus letras son un incendio de emotividad y apasionamiento...Lo saludo con mucho cariño, y le dejo mis estrellas, es un placer leerlo siempre.
 
El Ingenio del maestro que no tiene límites para expresar cualquier sentimiento que venga a tu mente maestro Jorge es grato leerte, recibe un cálido saludo de Alma Soñadora es grato leerte
 
Wow..que potencia de genio brillante
yace en tus versos.
las imagenes son impresionantes
una obra de gran lexico que se disfruta en serio.
Grande tu obra...saludo...en verdad me gusto.
 
Una prosa con imágenes que se disfrutan de principio a fin. Mi admiración a su pluma Maestro y le agradezco por su paso en mis versos.
Un abrazo y muchas bendiciones!!
 
¡Incendio! Está la calle atestada de peligro.
Hombres disfrazados de hormiga hormiguean como burbujas incalculablemente.
Arrastran venas raudas, largas flautas donde se apura el agua como un urgente animal.
Nadie mira a nadie. Nadie recuerda nada.
El fuego embiste como un toro derretido.
Olas, lenguas, banderas, túnicas y bramido.
Las hormigas le clavan su aguijón chisporroteante. Las heridas del fuego son húmedas y vaporosas.
Yo estoy en esta esquina y no me pregunto por los señores asustados, por los amantes que se derriten en los calcinados colchones, por los cuadernos como éste que se van por la ceniza, por el carbón de los miedos y los besos con rumbo de humareda.
Ni siquiera pienso que podríamos haber estado allí, jugando a siempre, tú y yo, en un mañana cualquiera.
No.
No hay incendios para nosotros. No habrá mangueras escupiendo; gritos de socorro, reventadas ventanas. Habremos tal vez una inundación de mariposas, un caos de flautas incandescentes, un diluvio de palomas luminosas.
No me importa que se quemen estas casas. No hay tiempo más allá de nuestros ojos. No hay muerte ni dolor ni urgencia.
Toda la tierra nos asiste como un planeta que concentra su circulación, su pulsación de palomas subterráneas en la primera raíz de su naturaleza. Están dejando que el fuego se queme.
Ya le han sacado los ojos. Le han clavado una inminencia de agua. Ese mar vertical ya se desploma.
Cerca mío hay dos señores en pijama que no se parecen en nada a nosotros.
No saben que han sido condenados a cuaderno perpetuo.
Me voy antes que me salpiquen con rincones.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Infinita genialidad se escapan las palabras como nombradas de nuevo, eran pero ahora son mejor, cada metáfora que levanta la mano para decir lo que calla, cada transcurso onírico que se genera como fuente de agua y fuego, todo, todo te pertenece y sin embargo abres los dedos para que se escurran bautizando al pueblo. Enorme Jorge! un abrazo y toda mi admiración eterna.
 

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