Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Qué eres?
Acaso la voz de quienes mudos se callan.
La forma de amor que se mueve silenciosa.
El canto que saca el badajo a la campana rota.
El murmullo que murmura el viento entre las hojas de las hayas.
El caminar lento, con madreñas, sobre el barro.
Silbo de ruiseñor, o vuelo de oropéndola.
Negrura de la tormenta que en la noche truena.
Rechinar de la llanta de hierro, por los caminos el carro.
Temblor de miedos abiertos ante la muerte.
Carcajada de loco. Etéreo baile silencioso.
Abismo de vértigos al vacío espacioso.
Suspiros y ansias, por no llegar, por verte.
El prado verde, el manantial, el río.
El afán, el suspiro, el miedo, la ira.
La luz oscura de ciegos ojos que al espejo miran.
Dolor, hambre, soledad, libre albedrío.
La mano que mueve caricias ajenas.
El olor de la tinta en los libros viejos.
Ansia oculta de horizontes. Ser de lejos.
Boqueadas de aire que respiras apenas.
¿Qué eres... Poesía?
Acaso la voz de quienes mudos se callan.
La forma de amor que se mueve silenciosa.
El canto que saca el badajo a la campana rota.
El murmullo que murmura el viento entre las hojas de las hayas.
El caminar lento, con madreñas, sobre el barro.
Silbo de ruiseñor, o vuelo de oropéndola.
Negrura de la tormenta que en la noche truena.
Rechinar de la llanta de hierro, por los caminos el carro.
Temblor de miedos abiertos ante la muerte.
Carcajada de loco. Etéreo baile silencioso.
Abismo de vértigos al vacío espacioso.
Suspiros y ansias, por no llegar, por verte.
El prado verde, el manantial, el río.
El afán, el suspiro, el miedo, la ira.
La luz oscura de ciegos ojos que al espejo miran.
Dolor, hambre, soledad, libre albedrío.
La mano que mueve caricias ajenas.
El olor de la tinta en los libros viejos.
Ansia oculta de horizontes. Ser de lejos.
Boqueadas de aire que respiras apenas.
¿Qué eres... Poesía?
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