¡Que fácil se cruzan razas!

Manuel Bast

Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Que fácil se cruzan razas!
en ésta la tierra mía,
no es esto el norte señores
es el sur de mi alegría.

Mientras en el norte un cruce
es similar a herejía,
en tierra venezolana
se escoge lo que uno ansía.

Siendo yo un rancio catire
de estirpe de Andalucía,
me enamoré de una indiana
de raza pura y bravía.

¿Quien dijo miedo?, adelante,
me casé, ¡Quien lo diría!

Viendo un porvenir tan bueno
trabajo, casa y comía,
¡Pum! que salió embarazada
la mujer que yo quería.

Pero el problema aparece
cuando mi esposa paría
una catirita linda
como velita encendía.

Primero el partero dijo:
“Esta hija parece mía,
sin dientes como mi abuela,
blanquita como mi tía”

Y en su primera consulta
un médico en pediatría,
le hizo un desplante a mi esposa
diciendo que no atendía
a la niña sin su madre,
(que bien blanca que sería)
y que ella siendo cachifa
fuera a buscarla enseguía.

No se dio cuenta el doctor,
que mi esposa bien vestía
y llevaba como alhaja
su anillo de abogacía.

Su papá el gobernador
del estado en que vivía,
de mi suegra hasta un retrato
en esta clínica había,
esto por ser propietaria
india como se veía.

¡Que fácil se pierden chambas!
en ésta la tierra mía.






Palabras en rojo:
Pronunciación andaluza, enfatizando la descendencia europea del personaje.
Chamba:
Se aplica en Venezuela como sinónimo de trabajo o empleo.



© Manuel Bastidas Mora
Venezuela​
 
Última edición:
¡Que fácil se cruzan razas!
en ésta la tierra mía,
no es esto el norte señores
es el sur de mi alegría.

Mientras en el norte un cruce
es similar a herejía,
en tierra venezolana
se escoge lo que uno ansía.

Siendo yo un rancio catire
de estirpe de Andalucía,
me enamoré de una indiana
de raza pura y bravía.

¿Quien dijo miedo?, adelante,
me casé, ¡Quien lo diría!

Viendo un porvenir tan bueno
trabajo, casa y comía,
¡Pum! que salió embarazada
la mujer que yo quería.

Pero el problema aparece
cuando mi esposa paría
una catirita linda
como velita encendía.

Primero el partero dijo:
“Esta hija parece mía,
sin dientes como mi abuela,
blanquita como mi tía”

Y en su primera consulta
un médico en pediatría,
le hizo un desplante a mi esposa
diciendo que no atendía
a la niña sin su madre,
(que bien blanca que sería)
y que ella siendo cachifa
fuera a buscarla enseguía.

No se dio cuenta el doctor,
que mi esposa bien vestía
y llevaba como alhaja
su anillo de abogacía.

Su papá el gobernador
del estado en que vivía,
de mi suegra hasta un retrato
en esta clínica había,
esto por ser propietaria
india como se veía.

¡Que fácil se pierden chambas!
en ésta la tierra mía.






Palabras en rojo:
Pronunciación andaluza, enfatizando la descendencia europea del personaje.
Chamba:
Se aplica en Venezuela como sinónimo de trabajo o empleo.



© Manuel Bastidas Mora
Venezuela​
Espontánea y simpática versificación. Un placer haberte leído Manuel.
Mi deseo es que recibas muchas visitas y comentarios.
Un abrazo
 
Unos excelentes versos, Manuel; casi te diría que ya no me sorprenden porque sé de tu buen hacer poético, pero siempre que te leo me parece descubrir una faceta más (y mejor) de tu calidad humana y de tu lírica excelente.

Buen trabajo este, amigo, que encierra también una especide moraleja antirracista que me gusta mucho; la historia de la humanidad ha sido hecha con la mezcla de los pueblos y de las razas; de ahí sale lo mejor del hombre.

Gracias por tan grata poesía.

Un abrazo.


¡Que fácil se cruzan razas!
en ésta la tierra mía,
no es esto el norte señores
es el sur de mi alegría.

Mientras en el norte un cruce
es similar a herejía,
en tierra venezolana
se escoge lo que uno ansía.

Siendo yo un rancio catire
de estirpe de Andalucía,
me enamoré de una indiana
de raza pura y bravía.

¿Quien dijo miedo?, adelante,
me casé, ¡Quien lo diría!

Viendo un porvenir tan bueno
trabajo, casa y comía,
¡Pum! que salió embarazada
la mujer que yo quería.

Pero el problema aparece
cuando mi esposa paría
una catirita linda
como velita encendía.

Primero el partero dijo:
“Esta hija parece mía,
sin dientes como mi abuela,
blanquita como mi tía”

Y en su primera consulta
un médico en pediatría,
le hizo un desplante a mi esposa
diciendo que no atendía
a la niña sin su madre,
(que bien blanca que sería)
y que ella siendo cachifa
fuera a buscarla enseguía.

No se dio cuenta el doctor,
que mi esposa bien vestía
y llevaba como alhaja
su anillo de abogacía.

Su papá el gobernador
del estado en que vivía,
de mi suegra hasta un retrato
en esta clínica había,
esto por ser propietaria
india como se veía.

¡Que fácil se pierden chambas!
en ésta la tierra mía.






Palabras en rojo:
Pronunciación andaluza, enfatizando la descendencia europea del personaje.
Chamba:
Se aplica en Venezuela como sinónimo de trabajo o empleo.



© Manuel Bastidas Mora
Venezuela​
 

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