carlos lopez dzur
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Qué haré sin ti?... Yo...
que vivo en este abismo de miserias,
en este viñedo de almas opacas,
furiosas, entristecidas,
en esta tierra de cereales
entre hombres fatigados, infelices,
turbios por olvidar tu canción
en la celeste estancia de aquel eterno infinito...
¿Qué haré yo, Gran Agricultora y Madre
de las flores, madre de mi arroz,
inventora de la avena del mañana
y del trigo diario? ... que, como pan,
entra en mi boca, interrumpe la voz
que tengo para amarte.
¿Qué haré sin Ti si te olvido como Luz Celeste
y madre de las almas, custodia y mediadora
de la puerta que se abre entre la tierra y el cielo?
Díme con qué nombre me oirás
porque no encuentro el camino, Dulce regeneradora.
Quedé entre los sordos que no te oyen,
entre los ciegos que no te perciben...
Y yo soy un cantor que no sé vivir
sin el arpa que tienes por latido,
sin la memoria que pones en mi alma:
la estancia de Tu Viaje, la chispa
de tus investigada morada
en un mundo de fuego
y amor ardiente.
¿Qué haré sin ti? Yo...
hijo de Luna, nacido en el puente
que has tendido, Tierra Madre,
si perdiera el nexo de Tu Inteligencia
e historia, Ceres. *
3-09-2002 / De «Teth, mi serpiente»
http://carloslopezdzur-carlos.blogspot.com/
___
* Ceres, diosa de la agricultura. Madre de Proserpina. Símbolo de la Tierra-Madre. Entre los griegos, conocida como Démeter, madre de Perséfona. En los cultos de Eleusis, a los creyentes de sus «Misterios» (enseñanzas en torno a ella), se les llamaba «Hijos de Luna» y Eumólpides, «cantores» de melodías bienhechoras e instructores del camino para llegar a las Celestes Estancias. Estas enseñanzas, en su forma helénica, son las primeras propuestas de una teoría de la redención para el regreso a la divinidad y del drama de La Caída.
que vivo en este abismo de miserias,
en este viñedo de almas opacas,
furiosas, entristecidas,
en esta tierra de cereales
entre hombres fatigados, infelices,
turbios por olvidar tu canción
en la celeste estancia de aquel eterno infinito...
¿Qué haré yo, Gran Agricultora y Madre
de las flores, madre de mi arroz,
inventora de la avena del mañana
y del trigo diario? ... que, como pan,
entra en mi boca, interrumpe la voz
que tengo para amarte.
¿Qué haré sin Ti si te olvido como Luz Celeste
y madre de las almas, custodia y mediadora
de la puerta que se abre entre la tierra y el cielo?
Díme con qué nombre me oirás
porque no encuentro el camino, Dulce regeneradora.
Quedé entre los sordos que no te oyen,
entre los ciegos que no te perciben...
Y yo soy un cantor que no sé vivir
sin el arpa que tienes por latido,
sin la memoria que pones en mi alma:
la estancia de Tu Viaje, la chispa
de tus investigada morada
en un mundo de fuego
y amor ardiente.
¿Qué haré sin ti? Yo...
hijo de Luna, nacido en el puente
que has tendido, Tierra Madre,
si perdiera el nexo de Tu Inteligencia
e historia, Ceres. *
3-09-2002 / De «Teth, mi serpiente»
http://carloslopezdzur-carlos.blogspot.com/
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* Ceres, diosa de la agricultura. Madre de Proserpina. Símbolo de la Tierra-Madre. Entre los griegos, conocida como Démeter, madre de Perséfona. En los cultos de Eleusis, a los creyentes de sus «Misterios» (enseñanzas en torno a ella), se les llamaba «Hijos de Luna» y Eumólpides, «cantores» de melodías bienhechoras e instructores del camino para llegar a las Celestes Estancias. Estas enseñanzas, en su forma helénica, son las primeras propuestas de una teoría de la redención para el regreso a la divinidad y del drama de La Caída.