Yo pensé que me querías,
tal ves nunca me creíste,
¡vaya!, que dulce ironía,
como nuestro amor rompiste.
Yo no sé por qué sufrías,
ya ni sé por qué te fuiste,
transformaste la alegría,
en algo sucio y triste.
Ya no creo en cobardía,
ya ni sé si me quisiste,
me dejaste a sangre fría,
y nunca te arrepenstiste.
Mi alma rota nos decía:
¡no sigas!, ¡mejor desiste!,
más empeño le ponía,
pero nunca lo entendiste.
tal ves nunca me creíste,
¡vaya!, que dulce ironía,
como nuestro amor rompiste.
Yo no sé por qué sufrías,
ya ni sé por qué te fuiste,
transformaste la alegría,
en algo sucio y triste.
Ya no creo en cobardía,
ya ni sé si me quisiste,
me dejaste a sangre fría,
y nunca te arrepenstiste.
Mi alma rota nos decía:
¡no sigas!, ¡mejor desiste!,
más empeño le ponía,
pero nunca lo entendiste.
Archivos adjuntos
Última edición: