Qué maravilla esas compañías
Que contratan gente
Para ser empleados de telefonía.
Como en un gallinero
Les colocan,
Sólo que en vez de grano,
Delante de ellos les colocan cascos.
Antes de lanzarles a su ingrata misión,
Les dan un cursillo de tres días,
Porque si Dios hizo el mundo en siete,
¿ cómo no van a preparar a estos pardillos
En menos tiempo todavía?.
Luego, les dicen, que tienen
Que vender su producto estrella,
Diciendo que es mejor
Que el de la competencia.
Llamar veinte veces en un día,
A los posibles clientes o abonados,
Aunque ellos ya se han cansado
De decirles que no les interesa,
Que dejen de molestarles,
Que se vayan a hacer puñetas.
Y mientras en la sala un guirigay,
Que no te permite ni oír, ni escuchar.
A gritos se oye, como en una galera:
“Tenéis que vender, o si no, fuera”,
Dicho todo esto por los que coordinan,
Que creen que las personas mejor trabajan
Cuanto más se las enerva y fustiga.
En época de los romanos,
Era el pan de cada día:
Así se trataba a los esclavos,
Para aprovecharse,
Para explotarlos.
Pero se ve que esos tiempos
Donde proliferaba la esclavitud
acompañada de desprecio,
Aquí, en España,
Cada vez los tenemos
Más próximos.
Que contratan gente
Para ser empleados de telefonía.
Como en un gallinero
Les colocan,
Sólo que en vez de grano,
Delante de ellos les colocan cascos.
Antes de lanzarles a su ingrata misión,
Les dan un cursillo de tres días,
Porque si Dios hizo el mundo en siete,
¿ cómo no van a preparar a estos pardillos
En menos tiempo todavía?.
Luego, les dicen, que tienen
Que vender su producto estrella,
Diciendo que es mejor
Que el de la competencia.
Llamar veinte veces en un día,
A los posibles clientes o abonados,
Aunque ellos ya se han cansado
De decirles que no les interesa,
Que dejen de molestarles,
Que se vayan a hacer puñetas.
Y mientras en la sala un guirigay,
Que no te permite ni oír, ni escuchar.
A gritos se oye, como en una galera:
“Tenéis que vender, o si no, fuera”,
Dicho todo esto por los que coordinan,
Que creen que las personas mejor trabajan
Cuanto más se las enerva y fustiga.
En época de los romanos,
Era el pan de cada día:
Así se trataba a los esclavos,
Para aprovecharse,
Para explotarlos.
Pero se ve que esos tiempos
Donde proliferaba la esclavitud
acompañada de desprecio,
Aquí, en España,
Cada vez los tenemos
Más próximos.