Ros3l Nocturn@
Poeta recién llegado
Las penumbras ocultaban la belleza existente en la noche,
un mundo vacío tan plañido enmascaraba mi rostro.
El presente discierne tan execrable olvido,
entre bellos jazmines que acarician mi piel en atardeceres,
maravillándome ante la innegable creación de la luna.
¿Qué me he perdido?
Bosquejos preciosos invadían mi frágil mente por un desafío,
el tiempo, un enemigo muy sutil y astuto.
Ahora despierto del sueño y enfrento a la obscuridad con denuedo,
sencilla cronología facilita mis escritos sobre mi destino.
¿Qué me he perdido?
Mis piernas examines descendían a la oscuridad,
las lágrimas frecuentaban como pañuelos en mis pétalos,
confusiones acarreaban un traicionero corazón,
que embotaba el razocinio etéreo de mi existencia.
Ahora el tiempo sonríe junto con mi discernimiento,
el alcance de la nitidez es frecuente,
los amaneceres acarician mis pétalos
convirtiendo mis miedos en anhelos de luz.
¿Qué me he perdido?
Un sentido inexistente plagaba mi atormentada alma,
pesadillas irónicas mutilaban mis sueños;
escarbaba el entierro de mi espíritu cada noche.
Aquí los destellos de luz no incineran mi piel,
suave es el sonido de la luna, mientras el Creador,
me convalece de las rajaduras rocosas de crueles pesadillas,
que pesaban sobre mis hombros.
¿Qué me he perdido?
Pasado quejumbroso de dulces noches sangrientas,
una libertad engañosa impedía el revoloteo de mis alas,
el silencio asfixiaba mis palabras con agonía.
Hoy la dulce melodía apacigua mi morada,
mientras las alas de un ángel acogen la herida de mis caídas;
la bipolaridad de la oscuridad se desnuda ante mi presencia,
permitiendo depurar la historia sin temer a continuar.
¿Qué me he perdido?
un mundo vacío tan plañido enmascaraba mi rostro.
El presente discierne tan execrable olvido,
entre bellos jazmines que acarician mi piel en atardeceres,
maravillándome ante la innegable creación de la luna.
¿Qué me he perdido?
Bosquejos preciosos invadían mi frágil mente por un desafío,
el tiempo, un enemigo muy sutil y astuto.
Ahora despierto del sueño y enfrento a la obscuridad con denuedo,
sencilla cronología facilita mis escritos sobre mi destino.
¿Qué me he perdido?
Mis piernas examines descendían a la oscuridad,
las lágrimas frecuentaban como pañuelos en mis pétalos,
confusiones acarreaban un traicionero corazón,
que embotaba el razocinio etéreo de mi existencia.
Ahora el tiempo sonríe junto con mi discernimiento,
el alcance de la nitidez es frecuente,
los amaneceres acarician mis pétalos
convirtiendo mis miedos en anhelos de luz.
¿Qué me he perdido?
Un sentido inexistente plagaba mi atormentada alma,
pesadillas irónicas mutilaban mis sueños;
escarbaba el entierro de mi espíritu cada noche.
Aquí los destellos de luz no incineran mi piel,
suave es el sonido de la luna, mientras el Creador,
me convalece de las rajaduras rocosas de crueles pesadillas,
que pesaban sobre mis hombros.
¿Qué me he perdido?
Pasado quejumbroso de dulces noches sangrientas,
una libertad engañosa impedía el revoloteo de mis alas,
el silencio asfixiaba mis palabras con agonía.
Hoy la dulce melodía apacigua mi morada,
mientras las alas de un ángel acogen la herida de mis caídas;
la bipolaridad de la oscuridad se desnuda ante mi presencia,
permitiendo depurar la historia sin temer a continuar.
¿Qué me he perdido?
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