jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
un día eres alguien
o tú te crees que eres alguien
crees que tus huesos y tus ojos y tu pelo
y tus uñas y tu sangre y tus poemas
y las pendejadas que dices y tus ideas
forman entre todo el conjunto de lo que tú eres
de ese alguien que tú crees que eres
entonces un día te mueres
y ahí están tus ojos y tus huesos y las uñas de tus manos
y tu vello púbico y tus jodidos poemas
y los dientes con que mordisqueabas el agridulce coño de tu amada
y tus camisas y tus pantalones y tus zapatos
y allí está tu cuerpo un poco hinchado
-oh, en realidad no tienes tan mal aspecto-
pero ese alguien que tú creías ser
ese alguien que decía tus pendejadas
que creía tus creencias
que se masturbaba con tus manos
que odiaba con tus pequeños odios de dar risa
ese alguien ya no está más
no existe, no queda nada de él
no se sabe ya en qué rincón se fue a meter
-¿y por qué se fue sin llevarse ni unos jodidos calzoncillos?-
y no piensen que estoy esquizofrénico ni nada por el estilo
pero este puto asunto me huele a estafa