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¿Qué necedad negó a maravilla?... (espinela)

eduardocarpio

Poeta adicto al portal
¿QUÉ NECEDAD NEGÓ LA MARAVILLA?...


¿Qué necedad negó la maravilla?

¿Quién sus ojos, tristeza semejante,

anidó sin ternura, quién delante

este silencio extenso, sin orilla,

que antes arrebolaba la mejilla?

Traer aquí tan contenido ocaso,

explica el largo tiempo de un fracaso;

porque envolvió la fábula el olvido

y en polvo al corazón adormecido,

aunque el aire suspire, cierto, al raso.


eduardocarpio

16 de noviembre de 2012

 
Tienen tus versos, Eduardo, personalidad y altura poética , son tan especiales, que casi te diría que los reconocería aunque no tuviesen tu firma. Te felicito de nuevo amigo por este poema que desprende sensibilidad y clasicismo.

Un saludo muy cordial.
 
jmacgar
No eres el primero que advierte un "acento especial" en el verso m
ío. Siendo sincero no sé muy bien en que consiste, pero si sé decirte ¡qué gran elogio me has hecho!, pues templado de altura es tan diáfano, como apreciado. No dado a las funciones explícitas, ni al estudio orbital del ombligo, te agradezco la calidez de tus palabras.

Le colme la certeza
a quien observa brillo
en ajena cabeza
y haga de tal ovillo
homenaje sencillo;
que no viendo corriente
la tersura de enfrente,
la entiende singular,
mas si fuera vulgar
igual de procedente.
Un abrazo
eduardocarpio
 
¿QUÉ NECEDAD NEGÓ LA MARAVILLA?...


¿Qué necedad negó la maravilla?

¿Quién sus ojos, tristeza semejante,

anidó sin ternura, quién delante

este silencio extenso, sin orilla,

que antes arrebolaba la mejilla?

Traer aquí tan contenido ocaso,

explica el largo tiempo de un fracaso;

porque envolvió la fábula el olvido

y en polvo al corazón adormecido,

aunque el aire suspire, cierto, al raso.


eduardocarpio

16 de noviembre de 2012





Excelente mi amigo , sencillamente excelente....abrazos.
 
Eduardo, siempre que lo leo tengo la sensación de estar leyendo a un poeta de antaño, a uno de los grandes. Es cierto, sus versos son inconfundibles, extraordinarios y de un gusto poético exquisito. Toda mi admiración a sus letras.

Un abrazo poeta
 
¿QUÉ NECEDAD NEGÓ LA MARAVILLA?...


¿Qué necedad negó la maravilla?

¿Quién sus ojos, tristeza semejante,

anidó sin ternura, quién delante

este silencio extenso, sin orilla,

que antes arrebolaba la mejilla?

Traer aquí tan contenido ocaso,

explica el largo tiempo de un fracaso;

porque envolvió la fábula el olvido

y en polvo al corazón adormecido,

aunque el aire suspire, cierto, al raso.


eduardocarpio

16 de noviembre de 2012




Coincido estimado tocayo en la apreciacion de mis predecesores en el comentario,
ya que tu estilo es inconfundible,
no te detienes en especificar sino que sigues remontando más vuelo en cada verso,
dilatando como un suspenso de exquisita redacción hasta caer en la sílaba final con un redondeo perfecto.
Te felicito por esta décima, digna de la mejor antología;
un saludo cordial,
Eduardo
 
Una composición poética para guardar y releer. Mi estimado Eduardo, arribar a tu poesía es un inmenso placer y una experiencia, que me hace renovar mis votos de amor por ella.
Gracias por tan maravillosa décima.
Un abrazo.
 
Andi1982
La sentí al nacer tierna y cálida, como su destinataria, ahora tan lejana en el tiempo y el espacio; son letras agradecidas antes que melancólicas, pusieron cimientos, plantaron semillas , dejaron las cosas que hoy me sustentan. Así vamos, con la certeza del afortunado. Saludos cordiales
eduardocarpio
 
Mariluz
Te agradezco los elogios a la décima. Nacen las letras para vestir lo que habita por dentro -¿o viceversa?- y siendo ambos dignos, la alegría completa. Un beso
eduardocarpio
 
Caballo Negro
Te agradezco la visita y el elogioso comentario, aunque insista que soy urdimbre de muchos hilos y no sé con certeza la impronta que dejan los versos, pero tantos coincidís que algo habrá... Un placer
eduardocarpio
 
Rafael
Hace poco un amigo -médico y gran lector- al que le envié una muestra de mis escritos, por curiosidad suya, más que por intención mía, y en su respuesta escribió: "no me cabe duda de que eres bien hijo de tus lecturas". Quizá ello explique lo que vosotros véis en las letras que voy lentamente tejiendo, pues las palabras están ahí, y me sigo admirando de ser capaz de unirlas con coherencia. Cierto es que procuro esmero en lo que publico, pero aún así, exageráis hasta el rubor. Un abrazo
eduardocarpio
PS Puedes escribirme desde la cercanía del tú, pues en otro caso me encuentro un tanto desvalido.
 
Eduardo
Me reconozco poso y reposo de mis lecturas -¿qué sino?-, y supongo que ellas son las que guían y doran decires, lo que quiere decir que soy un buen aprendiz. Disfruto de la poesía y de la música, de la vida, de otro modo a raíz de suceso que no viene a cuento, y por ello quizá más capaz de tomar altura. Es muy reconfortante tu escrito, y esa perla final para disfrutar, aunque me eleva el umbral de la responsabilidad. ¿Seré merecedor ?... Un abrazo
eduardocarpio
 
Luis
Por leer que a ella sigues rendido es uno de los mayores elogios a mi persona y ,además, gozo para los que te leemos. Un abrazo
eduardocarpio
 
Hola, Eduardo, al leer esta décima y disfrutar su etérea vaguedad, llego a la duda de si no me estaré volviendo muy prosaico, muy apegado a los significados. Por suerte estás por aquí para dar nuevas alas a la poesía...

abrazo
J
 
Jorge
Un abecedario, la hoja en blanco, la capacidad de traducir sobre ese papel el mundo que habita bajo la camisa. No hay más amparo. Bajan naturales los sonidos aunque a veces requieran la forma adecuada, tantas veces complicada, ardua, difícil, no ya la rima evidente, sino las pautas internas. Aún siendo la poesía lenguaje capaz, claro y cierto, la mano del que escribe hace prevalecer ambigüedades entendidas como sugerencias -eso creo- o faltas de talento evidentes. Lo uno admirable sin abuso, lo otro objeto de reparación con lectura y estudio, pero obviamente ambos pueden alcanzar un límite. Tarea importante de la materia poética es afinar los violines y mejorar la partitura. El resto corresponde al lector.
Y es tan así, que la tinta densa por oscura o diluida por sencilla, me disgustan y las suelo rechazar. Pero obviamente cada uno pone su rasero, por ciento y una razones, donde cree ser mejor visto. Qué sino la rosa, para unos hermosura suma, para otros espina ruin antes que bella, para servir un ejemplo mínimo, pero sustancioso. Un abrazo
eduardocarpio
 

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