Qué pasó aquel día…
Un mordisco, nada más,
la curiosidad ardiente
por lo prohibido,
las preguntas dando vueltas
sin parar por la mente,
algo tan sencillo,
tan simple, tan inocente,
no tiene sentido,
aquella voz solemne,
seria, amenazante,
escalofríos repetidos
paralizando el cuerpo,
el amor escondido,
temblando asustado,
sin saber muy bien por qué,
sin saber qué decir,
un blanco oscuro inquietante.
Algo rico y sabroso
no parece merecer
prohibición ni castigo.
Un mordisco, nada más,
la curiosidad ardiente
por lo prohibido,
las preguntas dando vueltas
sin parar por la mente,
algo tan sencillo,
tan simple, tan inocente,
no tiene sentido,
aquella voz solemne,
seria, amenazante,
escalofríos repetidos
paralizando el cuerpo,
el amor escondido,
temblando asustado,
sin saber muy bien por qué,
sin saber qué decir,
un blanco oscuro inquietante.
Algo rico y sabroso
no parece merecer
prohibición ni castigo.
Última edición: