lesmo
Poeta veterano en el portal
Qué pronto se marchó de su mirada
la estrella tan brillante que tenía,
espita de expresión que se le abría
sin labios, sin palabras, tan callada.
Qué pronto en la pupila, ahora ajada,
cuajó la oscuridad que sigue al día
y como en una estatua aun no fría
de aquel que fue no queda casi nada.
Qué pronto se nos vuela el compañero
al más desconocido de los mundos,
no sé si allí hay cielo o si se irisa.
Y en tanto que navega los profundos
abismos de ese mar rugiente y fiero,
qué pronto nos regala una sonrisa.
la estrella tan brillante que tenía,
espita de expresión que se le abría
sin labios, sin palabras, tan callada.
Qué pronto en la pupila, ahora ajada,
cuajó la oscuridad que sigue al día
y como en una estatua aun no fría
de aquel que fue no queda casi nada.
Qué pronto se nos vuela el compañero
al más desconocido de los mundos,
no sé si allí hay cielo o si se irisa.
Y en tanto que navega los profundos
abismos de ese mar rugiente y fiero,
qué pronto nos regala una sonrisa.
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