marton
Poeta reconocido en el portal
Deja que te alcancen mis caricias,
deja que te queme en mi mirada,
que te albergue en mis sonrisas,
que te acune en mi alma enamorada.
Deja que susurre mis silencios,
en la anchura eterna de tus labios,
que se abran paso mis respiros,
hasta la sagrada gruta de tus besos.
¡Que se callen las palabras y los versos!
Hoy quiero hacer poesía en tu piel.
Deja que mi iris se desborde,
en tu cuerpo, desnudo, que me turba;
y en los verdes nardos de tu bosque,
deja que se curen mis angustias.
Sobre el cielo azul de mis delirios,
deja que te haga vuelo de guirnaldas;
que se adormezca en tu vientre,
la furibunda tempestad de mis entrañas.
¡Que se callen las palabras y los versos!
Hoy quiero hacer poesía en tu piel
Será cierto, amor mío ¡será cierto!
se morirán, entonces, los mañanas,
invadidos y aferrados, uno al otro,
seremos, estertores, pasión y calma.
Por testigo; mi dulce luna,
y por extensión; tu comarca,
desde esa noche la aurora;
¡nunca será más clara!
deja que te queme en mi mirada,
que te albergue en mis sonrisas,
que te acune en mi alma enamorada.
Deja que susurre mis silencios,
en la anchura eterna de tus labios,
que se abran paso mis respiros,
hasta la sagrada gruta de tus besos.
¡Que se callen las palabras y los versos!
Hoy quiero hacer poesía en tu piel.
Deja que mi iris se desborde,
en tu cuerpo, desnudo, que me turba;
y en los verdes nardos de tu bosque,
deja que se curen mis angustias.
Sobre el cielo azul de mis delirios,
deja que te haga vuelo de guirnaldas;
que se adormezca en tu vientre,
la furibunda tempestad de mis entrañas.
¡Que se callen las palabras y los versos!
Hoy quiero hacer poesía en tu piel
Será cierto, amor mío ¡será cierto!
se morirán, entonces, los mañanas,
invadidos y aferrados, uno al otro,
seremos, estertores, pasión y calma.
Por testigo; mi dulce luna,
y por extensión; tu comarca,
desde esa noche la aurora;
¡nunca será más clara!
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