Tobare
Poeta recién llegado
¿Qué sentido tiene,
seguir acá debajo de las sombras,
maltratando sueños de niños fracturados,
destiñendo colores jamás imaginados?
Ya no será tu mano con la mía,
así que qué sentido tiene,
estar sentado acá contemplando
el trémulo vacío del viento divagando,
los paisajes sonoros de tu ausencia,
penosas escenas de películas mal hechas.
Qué sentido tiene
continuar en medio de la rabia y de la pena.
La tristeza haciendo hervir el aire
como pájaros dentro de ollas de cocina.
Y qué decir de esos ojos que dejé de ver,
que no verán,
el deseo terrible de mis ojos en tu pecho,
o la sonrisa que no fue de nuestros besos.
Qué sentido tiene
torturarse visitando una y otra vez tu red social,
hasta azotarse contra los simulacros de tu tacto.
Añorando viejas sensaciones entre muebles empolvados
y añeja mensajería de whatsapp
debajo de ideales atrofiados.
Y la pena la pena la pena,
y cuchillos, medicamentos y sogas,
déjenme enterrado acá donde dejaré de ser,
contemplando el cielo quebrado arriba mío,
la celeste irrealidad llenando recipientes
de caminos, pasarelas y lúcidos hastíos.
Recibo mensajes telefónicos
de intolerables personas,
que no llevan tu nombre, ni tus ojos, ni los pies que amé,
y qué sentido tiene,
responderles entre medio de ocasionales espejismos,
de escuálidos fantasmas,
chateando desde agotados esteros
que desembocan en países de poetas sin patrias.
Los bronces anunciando el mediodía
y me topo con tu ausencia,
me levanto en las mañana con otras mujeres en mi cama,
y qué sentido tiene
alegrarme por figuras que no son,
que no quiero ver porque no encuentro
el indestructible recuerdo de tu cuerpo
o el fuego extinto en nuestro lecho.
Y el dolor lloviendo sobre la ciudad nublada,
sobre estos surcos de la tierra que a nada me conducen,
porque tú no estás y qué sentido tiene
continuar entre medio de tablones estropeados,
construir chozas de paja entre medio de titanio,
navegar por el perfil de un recuerdo aislado.
5 de Mayo, 2019 Arica
seguir acá debajo de las sombras,
maltratando sueños de niños fracturados,
destiñendo colores jamás imaginados?
Ya no será tu mano con la mía,
así que qué sentido tiene,
estar sentado acá contemplando
el trémulo vacío del viento divagando,
los paisajes sonoros de tu ausencia,
penosas escenas de películas mal hechas.
Qué sentido tiene
continuar en medio de la rabia y de la pena.
La tristeza haciendo hervir el aire
como pájaros dentro de ollas de cocina.
Y qué decir de esos ojos que dejé de ver,
que no verán,
el deseo terrible de mis ojos en tu pecho,
o la sonrisa que no fue de nuestros besos.
Qué sentido tiene
torturarse visitando una y otra vez tu red social,
hasta azotarse contra los simulacros de tu tacto.
Añorando viejas sensaciones entre muebles empolvados
y añeja mensajería de whatsapp
debajo de ideales atrofiados.
Y la pena la pena la pena,
y cuchillos, medicamentos y sogas,
déjenme enterrado acá donde dejaré de ser,
contemplando el cielo quebrado arriba mío,
la celeste irrealidad llenando recipientes
de caminos, pasarelas y lúcidos hastíos.
Recibo mensajes telefónicos
de intolerables personas,
que no llevan tu nombre, ni tus ojos, ni los pies que amé,
y qué sentido tiene,
responderles entre medio de ocasionales espejismos,
de escuálidos fantasmas,
chateando desde agotados esteros
que desembocan en países de poetas sin patrias.
Los bronces anunciando el mediodía
y me topo con tu ausencia,
me levanto en las mañana con otras mujeres en mi cama,
y qué sentido tiene
alegrarme por figuras que no son,
que no quiero ver porque no encuentro
el indestructible recuerdo de tu cuerpo
o el fuego extinto en nuestro lecho.
Y el dolor lloviendo sobre la ciudad nublada,
sobre estos surcos de la tierra que a nada me conducen,
porque tú no estás y qué sentido tiene
continuar entre medio de tablones estropeados,
construir chozas de paja entre medio de titanio,
navegar por el perfil de un recuerdo aislado.
5 de Mayo, 2019 Arica