Francisco Camavilca
Poeta recién llegado
Te has convertido en la pastilla que me alivia el dolor, en el remedio que tanto buscaba para curar estas heridas. Eres la anestesia que me adormece la piel y alivia mis penas.
Bendita sensación el sentirte cerca, benditas tus manos, bendito tu pelo, benditas las palabras que brotan de tus labios rojos.
Si oírte fuera alimento, de seguro hoy me encontraría con sobrepeso, si por cada vez que pronuncie tu nombre me ganaría una gota de agua, ya todo el mar seria mío.
Mis amigos me dicen – no regales el corazón -, no se si tengan razón, pero no tengo mas que eso para entregarte, ya la cabeza no la encuentro en su sitio.
Yo no tengo más que regalarte que este corazón ya tantas veces despreciado y mi amor que son lo único que aun me queda.
No tengo joyas ni perlas, no tengo aviones ni tanques, no tengo casa ni cama propia, no tengo más que las esperanzas de algún día poder estar junto a ti.
Dime mujer ¿Qué te puedo ofrecer?, si todo lo tienes, si nada exiges, y yo solo tengo este corazón, y nada de fortuna, solo puedo regalarte estas frases que desnudan mi alma…
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