Fredmore
Romano Manfre More
El mar proceloso,
el cielo glamuroso,
el bisbiseo del viento entre los bosques,
el fragor de la tempestad,
de las flores la variedad.
De la fuente el monótono gorgoteo,
del gato dormido el pausado ronroneo,
de los pájaros el bullicioso gorjeo,
de las estrellas el trémulo centelleo.
En el cielo el brillante resol,
en la vereda el paso del caracol.
Que todo me asombre,
la sana curiosidad
del niño preguntón,
la fecunda ancianidad
del viejo con bastón.
Que todo me asombre,
los vetustos pergaminos de una biblioteca,
el color y la forma de una hoja seca.
Que todo me asombre,
lo grandioso, lo lejano,
lo sencillo, lo cercano.
Que todo me asombre,
porque es bello asombrarse,
y en las cosas
como en el amor,
las maravillas descubrir
y así sentir la felicidad
de vivir.
el cielo glamuroso,
el bisbiseo del viento entre los bosques,
el fragor de la tempestad,
de las flores la variedad.
De la fuente el monótono gorgoteo,
del gato dormido el pausado ronroneo,
de los pájaros el bullicioso gorjeo,
de las estrellas el trémulo centelleo.
En el cielo el brillante resol,
en la vereda el paso del caracol.
Que todo me asombre,
la sana curiosidad
del niño preguntón,
la fecunda ancianidad
del viejo con bastón.
Que todo me asombre,
los vetustos pergaminos de una biblioteca,
el color y la forma de una hoja seca.
Que todo me asombre,
lo grandioso, lo lejano,
lo sencillo, lo cercano.
Que todo me asombre,
porque es bello asombrarse,
y en las cosas
como en el amor,
las maravillas descubrir
y así sentir la felicidad
de vivir.