Deje encerrada a la amargura
que el tiempo vivido forjó,
convirtiéndose en pequeñas manos
que, agarrándose con suavidad
a todo lo que a mi alrededor convive,
acariciando levemente,
y con este suave cuidado,
las cosas se van convirtiendo
en la cotidianidad que me gusta,
disolviéndose en la ternura,
en el hacer lento de los días de verano
que me dan la fuerza para seguir,
resbalando por la vida,
y que tanto me agrada.
que el tiempo vivido forjó,
convirtiéndose en pequeñas manos
que, agarrándose con suavidad
a todo lo que a mi alrededor convive,
acariciando levemente,
y con este suave cuidado,
las cosas se van convirtiendo
en la cotidianidad que me gusta,
disolviéndose en la ternura,
en el hacer lento de los días de verano
que me dan la fuerza para seguir,
resbalando por la vida,
y que tanto me agrada.