Elizabeth Flores
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quejas de un padre anciano.
Entre sueños furtivos y siniestras realidades
he cruzado relámpagos hasta la decrepitud,
escribo ciertas verdades sin saña ni malicia
que con los años aguijonean a mi ronco corazón.
Dime, ¿por qué ?
No escuchas mis querellas mezcladas con gemidos
mortífero veneno dilatan tus sentidos
y al darme una respuesta, tu lengua titubea
dejando en shock mi alma , frustrada y sin derecho.
¿Por qué ?
En el invierno sembraste semillas de desprecio
fruto astillado que hiere recogí en el otoño,
veo como te enfadas al ver temblar mis manos
y al caminar flaqueo y tropiezo sin fortuna.
¿Por qué ?
Me abandonas en el grito de mi llanto
sin fuerzas he quedado al cargarte fatigado,
bajo el sol de abril mi pecho fue tu escudo
y por tu indiferencia mi corazón se hizo nudo.
Ahora!!
Me dejas en constante quimera y amargura
colgado en hilos de hiedra del fúnebre asilo,
mi corazón harapiento y mendigo se desprende
cargando el libro de vida en el parche del bolsillo.
Ya mi alma se encuentra en el vacío del destierro
con el sentir y callar de un cadáver andante
y el clamor de mi voz que se anuda en mi garganta
escuchada es, en los brazos de Morfeo.
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