vagabundo1
Poeta recién llegado
Querer darle una voz
a la melodía perfecta
como queriendo volver
a escuchar el tierno rubor de sus ojos
con aquellas palabras del silencio suyo
que ahora -mientras escribo-
dejan huellas de lágrimas
dibujando dos cauces lisos en mi rostro.
.
Escribo para quejarme al mundo
por lo que el mundo condena a la inexistencia.
Escribo porque aquí amar es de suicidas y de ciegos
y porque me solloza la farola en la noche.
.
Ella esconde el llanto
rimbombante a mi oído
y me duele recordar sus ojos
y más me duele todo lo del presente.
.
Y como un fantasma sollozando
aparece con su imagen, con su recuerdo
y el viento es un oasis
en el desierto de la muerte
a la que paradojicamente
y posiblemente por nuestros sentidos
llamamos vida.
.
Me mantengo vivo
frente a innumerables corrientes superfluas,
inmensas e implacables.
Son corrientes de la iglesia
y repiten con cautela estrofas que claman dogmas
de percepciones que maltratan nuestro amor
hasta el punto que caso dos cadáveres ya somos.
.
Y renunciar a todo
desahuciados y desnudos...
.
Y ellos repiten las palabras como inútiles
hasta que dejen de ser de quien son;
siembran con orgullo sus estupideces
y hacen que vivamos en una selva
cuyos líderes son imbéciles y comunistas
e incapaces de pensar afuera de sus rutinas
diseñadas por otros tantos imbéciles.
.
En sus ojos habitaba el tiempo
y el gemido y el verso.
.
.
vagabundo1
.
*Este poema recorrió entre otros las "dependencias de una comisaría" antes de ser publicado.
a la melodía perfecta
como queriendo volver
a escuchar el tierno rubor de sus ojos
con aquellas palabras del silencio suyo
que ahora -mientras escribo-
dejan huellas de lágrimas
dibujando dos cauces lisos en mi rostro.
.
Escribo para quejarme al mundo
por lo que el mundo condena a la inexistencia.
Escribo porque aquí amar es de suicidas y de ciegos
y porque me solloza la farola en la noche.
.
Ella esconde el llanto
rimbombante a mi oído
y me duele recordar sus ojos
y más me duele todo lo del presente.
.
Y como un fantasma sollozando
aparece con su imagen, con su recuerdo
y el viento es un oasis
en el desierto de la muerte
a la que paradojicamente
y posiblemente por nuestros sentidos
llamamos vida.
.
Me mantengo vivo
frente a innumerables corrientes superfluas,
inmensas e implacables.
Son corrientes de la iglesia
y repiten con cautela estrofas que claman dogmas
de percepciones que maltratan nuestro amor
hasta el punto que caso dos cadáveres ya somos.
.
Y renunciar a todo
desahuciados y desnudos...
.
Y ellos repiten las palabras como inútiles
hasta que dejen de ser de quien son;
siembran con orgullo sus estupideces
y hacen que vivamos en una selva
cuyos líderes son imbéciles y comunistas
e incapaces de pensar afuera de sus rutinas
diseñadas por otros tantos imbéciles.
.
En sus ojos habitaba el tiempo
y el gemido y el verso.
.
.
vagabundo1
.
*Este poema recorrió entre otros las "dependencias de una comisaría" antes de ser publicado.