Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
El alma se envalentona
y el cuerpo sigue su ejemplo
cuando en sueños te contemplo
dando cielo a mi persona.
Ya no temo a la encerrona
ni al dolor del calendario
que me quiere presidiario,
enajenado y perdido.
¡Contigo llega encendido
el verso de este canario!
Te llegas donde galeno
me restituyo a mí mismo,
en lo azul de mi lirismo
y en el cofre de mi seno.
Con tu presencia me lleno
tomando la senda mía,
millonario en carestía,
viajero que sale al paso
buscando tras tanto ocaso
tu después más todavía.
Encuentro tu rostro amable
allí donde lo imposible,
en el claro imperceptible
de mi dicha incuestionable.
Nada temo a quien con sable
trata de matarme fiero
con mandoble traicionero
de cotidiano asesino.
¡Sólo tú me das genuino
la armadura que prefiero!
El alma que me sostiene
tiene mi voz y tu acento,
el sabor y el condimento
que de Avernos me previene.
De su fortaleza viene
vivir por vivirme pleno,
candente, vital, sereno…
humano hasta darlo todo:
el sitio de mi acomodo
tiene tu olor, Nazareno.
¡Querer por quererte quiero!
Esteban “Maktú” González Bolaños.
y el cuerpo sigue su ejemplo
cuando en sueños te contemplo
dando cielo a mi persona.
Ya no temo a la encerrona
ni al dolor del calendario
que me quiere presidiario,
enajenado y perdido.
¡Contigo llega encendido
el verso de este canario!
Te llegas donde galeno
me restituyo a mí mismo,
en lo azul de mi lirismo
y en el cofre de mi seno.
Con tu presencia me lleno
tomando la senda mía,
millonario en carestía,
viajero que sale al paso
buscando tras tanto ocaso
tu después más todavía.
Encuentro tu rostro amable
allí donde lo imposible,
en el claro imperceptible
de mi dicha incuestionable.
Nada temo a quien con sable
trata de matarme fiero
con mandoble traicionero
de cotidiano asesino.
¡Sólo tú me das genuino
la armadura que prefiero!
El alma que me sostiene
tiene mi voz y tu acento,
el sabor y el condimento
que de Avernos me previene.
De su fortaleza viene
vivir por vivirme pleno,
candente, vital, sereno…
humano hasta darlo todo:
el sitio de mi acomodo
tiene tu olor, Nazareno.
¡Querer por quererte quiero!
Esteban “Maktú” González Bolaños.