ignoranciavitalicia
Poeta recién llegado
Se que estas ahí, aunque no te vea. Te siento. No te conozco pero sé quién eres. No se cual es el propósito ni sé cómo encontrarte. Te necesito para vivir, pero lejos de mí.
— No se trata de conocer lo conocible. No se trata de ignorar lo innecesario. Todo, en su esencia, es esencial. Y es que sin medios no hay fin, y son éstos los que justifican el propósito. —
Quería darte las gracias, Ítaca, por justificar mi Odisea. Sin ella no sería, pues aunque implícita, me acompañas en este viaje.
Y es por eso, querida Ítaca, que te aprecio. Te admiro y te deseo, como deseo no encontrarte nunca. Pues si te encuentro, me habré encontrado, y no me quedará nada que encontrar.
Y si un día lo hago, cuando te reflejes en mi iris huiré, sin echar la vista atrás. Habré llegado y no quedará nada, sino hallar otro destino que, sin parecerse lo más mínimo a ti, me recuerde por qué empecé el viaje.
Gracias por tanto.
— No se trata de conocer lo conocible. No se trata de ignorar lo innecesario. Todo, en su esencia, es esencial. Y es que sin medios no hay fin, y son éstos los que justifican el propósito. —
Quería darte las gracias, Ítaca, por justificar mi Odisea. Sin ella no sería, pues aunque implícita, me acompañas en este viaje.
Y es por eso, querida Ítaca, que te aprecio. Te admiro y te deseo, como deseo no encontrarte nunca. Pues si te encuentro, me habré encontrado, y no me quedará nada que encontrar.
Y si un día lo hago, cuando te reflejes en mi iris huiré, sin echar la vista atrás. Habré llegado y no quedará nada, sino hallar otro destino que, sin parecerse lo más mínimo a ti, me recuerde por qué empecé el viaje.
Gracias por tanto.