atheneus
Poeta recién llegado
QUERIDA MÍA
Hoy nací para ti, en tu vientre
Como un niño nuevo que murió ayer
Y me has mecido en tus brazos
Arrullándome en tu alma, como una pena fúnebre
Mirándome intensamente, con infinita melancolía.
Me has dejado sólo en la estación, sin destino alguno
Y te has ido por el mismo sendero, que nos separó ayer
Hoy el destino nos ha vuelto a unir
Como dos manos diferentes, acariciándose en la inmensidad
Como dos vientos despavoridos, que se cruzan en el ocaso
Como dos penas que en el alma, se caen al vacío
Y nadie ha podido detener aquel instante inoportuno.
Hoy volví a sentir las caricias de tus labios
En toda mi piel, en mis frustraciones
En mis sueños, en mis recuerdos
Hoy volví a sentir, el calor de tu amor
Como un fresco aliento que me refresca las sienes
Hoy volví a sentir el dulce beso de tus labios
Sin ni siquiera haberlos tenido tan cerca,
Tan lejos, tan precisos como ayer.
Hoy nací para ti, en tu vientre
Como un niño nuevo que murió ayer
Y me has mecido en tus brazos
Arrullándome en tu alma, como una pena fúnebre
Mirándome intensamente, con infinita melancolía.
Me has dejado sólo en la estación, sin destino alguno
Y te has ido por el mismo sendero, que nos separó ayer
Hoy el destino nos ha vuelto a unir
Como dos manos diferentes, acariciándose en la inmensidad
Como dos vientos despavoridos, que se cruzan en el ocaso
Como dos penas que en el alma, se caen al vacío
Y nadie ha podido detener aquel instante inoportuno.
Hoy volví a sentir las caricias de tus labios
En toda mi piel, en mis frustraciones
En mis sueños, en mis recuerdos
Hoy volví a sentir, el calor de tu amor
Como un fresco aliento que me refresca las sienes
Hoy volví a sentir el dulce beso de tus labios
Sin ni siquiera haberlos tenido tan cerca,
Tan lejos, tan precisos como ayer.
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