Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Querida tristeza
lloro con lágrimas de mis cristales
que ha sido rotos por la dureza del ambiente.
Tú,
mi culpable favorita,
y
yo,
la responsable de que seas real.
La que hizo que el golpe fuera más duro
cuando ella de las escaleras
fue celeste sin detenerse.
Desde luego que la amé,
y en el suelo muerto
corrían mis manos
en un auxilio
de mi nunca voz.
Tristeza,
habitaste en su mirada
de la cual,
nunca pude sacarte de mis ojos
ni de mi mente.
Tal vez ella no quería dejarme sola.
Tal vez era la tristeza
que sabía que vendría
a golpearme
todos los días.
lloro con lágrimas de mis cristales
que ha sido rotos por la dureza del ambiente.
Tú,
mi culpable favorita,
y
yo,
la responsable de que seas real.
La que hizo que el golpe fuera más duro
cuando ella de las escaleras
fue celeste sin detenerse.
Desde luego que la amé,
y en el suelo muerto
corrían mis manos
en un auxilio
de mi nunca voz.
Tristeza,
habitaste en su mirada
de la cual,
nunca pude sacarte de mis ojos
ni de mi mente.
Tal vez ella no quería dejarme sola.
Tal vez era la tristeza
que sabía que vendría
a golpearme
todos los días.