Resbala la vida
de vez en cuando por mi cuerpo.
Lloran las nubes,
porque nis ojos
están secos.
Cantan los mirlos en mi jardín
ya que mi voz se perdió
gritando tu nombre.
El amor se esconde
donde no pensé
que podría existir.
¡Es tan efímero
que se desliza sin notarlo!.
Se esconde dentro de mi
y lo pinto,
lo plasmo sobre el cuaderno
cuando por casualidad lo hallo.
Y a pesar de todo,
¡cuanto lo quiero!
de vez en cuando por mi cuerpo.
Lloran las nubes,
porque nis ojos
están secos.
Cantan los mirlos en mi jardín
ya que mi voz se perdió
gritando tu nombre.
El amor se esconde
donde no pensé
que podría existir.
¡Es tan efímero
que se desliza sin notarlo!.
Se esconde dentro de mi
y lo pinto,
lo plasmo sobre el cuaderno
cuando por casualidad lo hallo.
Y a pesar de todo,
¡cuanto lo quiero!
Última edición: