Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
No me hieras de a poco
hazlo con un golpe certero,
rotundo, directo al pecho,
éste que siento ya ajeno
vacilante, cayendo en el pozo.
No te vayas, ¡abraza!
No tengo fuerzas,
mis alas se pliegan,
el fénix se apaga
tras esta ventana...
No me digas hasta luego
¡grita el adiós en tus labios!
no alargues los tiempos
y dame la cara, tus besos
de eterno silencio.
¡Clava tu acero!
mas no lo hagas en mi espalda
quiero que veas mi sonrisa
florecida en despedidas
a la vez que tú me matas.