Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Siempre escogía el mismo lugar,
nunca tuvo asiento reservado pero nadie lo tomaba,
llegaba puntual a las siete a desayunar
un café, gallo pinto, dos tostadas y natilla con sal.
Saludaba con un sonriente buenos días
dejaba un folder verde con varios papeles
y mientras se desayunaba, leía el periódico del día
y rezaba un padre nuestro limpiando sus lentes.
Dos servilletas, acomodadas religiosamente,
cuchara, nunca aceptó un tenedor,
"esas cosas me incomodan los dientes"
y miraba de reojo a la camarera, veinte años menor.
Ahora llega el párroco y lo saluda, toma silla y acompaña
al cliente más frecuente que tuvimos placer en atender,
a veces describe una carcajada en la mañana
antes de acordarse del deber.
"Doña Lucía, tiempo sin verla" y poniéndose de pie
le ofrece un campo alrededor de la mesa,
la consabida pide para llevar una empanada y café
mientras nuestro amigo disimulando mira sus piernas.
Quienes lo conocen ya no lo saludan por el nombre,
hay personas tan familiares que ni el nombre los separa,
un día descubrimos que los papeles del folder
eran hojas vacías que nunca se llenaban.
¿Quién ocupa un nombre cuando tiene algo más lindo?
cuando medio mundo lo bendice y lo conoce,
desde hace un mes que se murió y el campo está vacío
nunca tuvo asiento reservado, pero el espacio le corresponde.
nunca tuvo asiento reservado pero nadie lo tomaba,
llegaba puntual a las siete a desayunar
un café, gallo pinto, dos tostadas y natilla con sal.
Saludaba con un sonriente buenos días
dejaba un folder verde con varios papeles
y mientras se desayunaba, leía el periódico del día
y rezaba un padre nuestro limpiando sus lentes.
Dos servilletas, acomodadas religiosamente,
cuchara, nunca aceptó un tenedor,
"esas cosas me incomodan los dientes"
y miraba de reojo a la camarera, veinte años menor.
Ahora llega el párroco y lo saluda, toma silla y acompaña
al cliente más frecuente que tuvimos placer en atender,
a veces describe una carcajada en la mañana
antes de acordarse del deber.
"Doña Lucía, tiempo sin verla" y poniéndose de pie
le ofrece un campo alrededor de la mesa,
la consabida pide para llevar una empanada y café
mientras nuestro amigo disimulando mira sus piernas.
Quienes lo conocen ya no lo saludan por el nombre,
hay personas tan familiares que ni el nombre los separa,
un día descubrimos que los papeles del folder
eran hojas vacías que nunca se llenaban.
¿Quién ocupa un nombre cuando tiene algo más lindo?
cuando medio mundo lo bendice y lo conoce,
desde hace un mes que se murió y el campo está vacío
nunca tuvo asiento reservado, pero el espacio le corresponde.