jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
quién sabe por qué las cosas son como son
por qué la vida no dura 2000 años
por qué se cansa el cuerpo tan rápido
por qué los hombres asedian a las mujeres
ávidos de poseerlas
y las persiguen incansablemente hasta llevárselas a la cama
y hacer que se dejen penetrar a fondo
quién sabe por qué ahora no hay una mujer a mi lado en la cama
aunque fuese una gorda fea y vieja y con mal aliento
una que nadie más quisiera tener consigo
y que estuviese cachonda
sobándome las bolas
chupándome las bolas
quién sabe por qué tengo meses sin mojar la brocha
aun siendo un tipo que se mantiene en forma
y no emplea más palabras malsonantes de las necesarias
ni se mete en asuntos que no le importan
quién sabe por qué las mujeres prefieren a los hijos de puta
los que las patean y les escupen a la cara y las avientan al piso
después de cogérselas y descargarse en ellas en cosa de minutos
los que vuelven borrachos cada noche del burdel a la casa
y vomitan en la sala y el baño y encima de la cama
quién sabe por qué la gente se me queda viendo raro
cuando al ir por la calle de pronto me paro
y saco la libreta y el lápiz y escribo un poema
y a veces la emoción me embarga y suelto una lágrima
y me invaden la tristeza y la melancolía y la futilidad
y la soledad me hiere y el atardecer me hiere
y el viento arrastrando las hojas marchitas me hiere
y en la noche en mi cuarto tendido en la cama me hiere
recordar mi infancia y a mi madre llorando
esperando a mi padre cada madrugada volver del burdel
apestando a mierda y a puta y alcohol
gritando "¡no sabes cuánto te odio, maldita perra
y a ese cabrón puterete que no suelta su jodido librito!
quién sabe por qué la vida no dura sólo un minuto
por qué la vida no dura 2000 años
por qué se cansa el cuerpo tan rápido
por qué los hombres asedian a las mujeres
ávidos de poseerlas
y las persiguen incansablemente hasta llevárselas a la cama
y hacer que se dejen penetrar a fondo
quién sabe por qué ahora no hay una mujer a mi lado en la cama
aunque fuese una gorda fea y vieja y con mal aliento
una que nadie más quisiera tener consigo
y que estuviese cachonda
sobándome las bolas
chupándome las bolas
quién sabe por qué tengo meses sin mojar la brocha
aun siendo un tipo que se mantiene en forma
y no emplea más palabras malsonantes de las necesarias
ni se mete en asuntos que no le importan
quién sabe por qué las mujeres prefieren a los hijos de puta
los que las patean y les escupen a la cara y las avientan al piso
después de cogérselas y descargarse en ellas en cosa de minutos
los que vuelven borrachos cada noche del burdel a la casa
y vomitan en la sala y el baño y encima de la cama
quién sabe por qué la gente se me queda viendo raro
cuando al ir por la calle de pronto me paro
y saco la libreta y el lápiz y escribo un poema
y a veces la emoción me embarga y suelto una lágrima
y me invaden la tristeza y la melancolía y la futilidad
y la soledad me hiere y el atardecer me hiere
y el viento arrastrando las hojas marchitas me hiere
y en la noche en mi cuarto tendido en la cama me hiere
recordar mi infancia y a mi madre llorando
esperando a mi padre cada madrugada volver del burdel
apestando a mierda y a puta y alcohol
gritando "¡no sabes cuánto te odio, maldita perra
y a ese cabrón puterete que no suelta su jodido librito!
quién sabe por qué la vida no dura sólo un minuto
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