Adiós mujer,
me despido con la muerte.
Quién sabe como vendrá
y en que hora
y en que lugar.
Quién sabe
si hemos de volver a vernos,
si los ojos serán capaces
de reconocerse,
si tus labios y los míos
se rozarán de nuevo...
¿Dónde, cuándo ocurrirá?
Me dejaste en el desierto de la
nada inmensa,
en esta agónica ciudad
llevándotelo todo,
dejándome vacío,
nada era mío salvo el pensamiento.
Adiós mujer...
¿estás ahí?
Quién sabe, quién sabe...
no muy lejos
unas escaleras llevan al cielo.
Luis