FanÁngel
Poeta recién llegado
Sufre tu esencia el porvenir del deshielo.
Agitas ondas y te envuelves en silencio.
Rompes las llamas en braseros yertos.
Bueyes azules sumergen bocas en tu seno.
A veces te acongojas y te conviertes en hielo.
Pero ellos se impacientan, y te atacan con sus cuernos.
En tus moléculas se hidratan las raíces del cielo.
Albergas calma y furia en la penumbra de tu velo.
Con manecitas lúbricas acaricias paz y sueño.
Un rayo de luna de plata azul te enerva el temperamento.
Son tus mareas risueñas como un lindo tarareo.
Pero ahogas, engañosa, al incauto taconeo.
Llueva lluvia, llueva viento,
te mantienes en tu puesto;
y aunque a veces te evaporas en tu lecho,
siempre vuelves al terceto,
heterométrico, eso sí, pero monorrimo en rima y verso.
Nubes de algodón rizado te lanzan en perpetuo vuelo.
En tu calma yo me visto, en tu espejo yo me veo,
mas en ocasiones tu gentileza bebo,
para aplacar la sed de tu deseo.
Agitas ondas y te envuelves en silencio.
Rompes las llamas en braseros yertos.
Bueyes azules sumergen bocas en tu seno.
A veces te acongojas y te conviertes en hielo.
Pero ellos se impacientan, y te atacan con sus cuernos.
En tus moléculas se hidratan las raíces del cielo.
Albergas calma y furia en la penumbra de tu velo.
Con manecitas lúbricas acaricias paz y sueño.
Un rayo de luna de plata azul te enerva el temperamento.
Son tus mareas risueñas como un lindo tarareo.
Pero ahogas, engañosa, al incauto taconeo.
Llueva lluvia, llueva viento,
te mantienes en tu puesto;
y aunque a veces te evaporas en tu lecho,
siempre vuelves al terceto,
heterométrico, eso sí, pero monorrimo en rima y verso.
Nubes de algodón rizado te lanzan en perpetuo vuelo.
En tu calma yo me visto, en tu espejo yo me veo,
mas en ocasiones tu gentileza bebo,
para aplacar la sed de tu deseo.