Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa

Clavada en las puertas de tu alma
la daga que vil entristeció tu vida,
en silencio quedo tu corazón
lastimado y herido por aquella espina.
¿Quién te verá llorar esta noche?
Si la noche con su manto
oculta los atardeceres
entristecidos de tus ojos,
mientras tus cristales
caen en los tejados rotos,
y las luces a medio dormir
dibujan tu triste silueta
en las aceras de cada esquina.
¿Quién te verá llorar esta noche?
Si la noche oculta entre ruidos y risas
de los lacerados corazones, las nostalgias
enamorados sin ser amados,
pero con profunda herida.
Duele la pena que se dibuja
entre tus paredes grises y corroídas,
duele el sepulcro de tus sentidos
muertos en batalla, en guerra perdida.
¿Quien ha de verte llorar esta noche?
Si en la niebla se disipan los pesares
y las lágrimas se ocultan por tu fe perdida,
perlas en ocre que bajan de tus pupilas,
gotas de sangre al retirar aquella espina.
Duele el silencio, duele su adiós
Duele la carne, duele su amor.
Dolor que prende de tus sienes
Y caen de lágrimas disfrazadas
Convirtiéndose en cenizas
¿Acaso sanarán las viejas heridas?
¿Quién ha de verte llorar esta noche?
Mi bien amada, mi triste amiga.
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