VLADIMIR Z.-
Poeta del vino y las nubes
QUIERA EL DESTINO
El verte caminar me suspira
el alma el orgullo el deseo,
me tiemblan las manos por un beso
de esos labios pequeñitos que he hecho.
Tus ojos achinados con un deseo latente,
tantos años por vivir,
tantos cuentos por forjar,
retumbas como olas en mi mente,
me pides poder seguir,
me dicen tus ganas de hablar
y se que tu corazón es igual de fuerte
que este que ayudo a concebir
a ese por quien puedo respirar.
Mi niño, mi niño el de ojos de cielo,
ese que mira hacia el muro
y ve el paisaje que nace en el viento,
aquel que todo lo hace suyo,
aquel que no pide nada a nadie
y que tontos nosotros que luchamos
por darle, darle y darle
Mi niño, mi niño el de manitos de hambre,
aquel que con un beso todo lo consigue,
aquel que sin palabras
demuestra un amor tan grande,
aquel que no se me borra,
aquel que es un latido constante,
¿cómo esparces el amor
de una manera tan radiante?
decidme ya mi niño
que tienes ganas de hablar,
de decirle a tu madre
palabras que tanto ha de anhelar.
Que nazcan mil flores
a los lados de tu vida
y que tu mirada riegue,
por donde vayas, una sonrisa,
que tus palabras no sean menos,
que tus expresiones no opriman,
que mis muertos sean nada,
que tu presencia sea rosa
y nunca espina
que tu pasada por esta tierra
sea toda un racimo de caricias,
pues nada queremos que te pase.
Que la tierra que pises
no ensucie tus zapatos
y que tus decisiones sean seguras
aunque estés equivocado.
Que ya sabrá el destino,
que ya lo sabe mi pasado,
que eres más que un punto en el tejido,
ya eres más que solo un fruto en el naranjo.
El verte caminar me suspira
el alma el orgullo el deseo,
me tiemblan las manos por un beso
de esos labios pequeñitos que he hecho.
Tus ojos achinados con un deseo latente,
tantos años por vivir,
tantos cuentos por forjar,
retumbas como olas en mi mente,
me pides poder seguir,
me dicen tus ganas de hablar
y se que tu corazón es igual de fuerte
que este que ayudo a concebir
a ese por quien puedo respirar.
Mi niño, mi niño el de ojos de cielo,
ese que mira hacia el muro
y ve el paisaje que nace en el viento,
aquel que todo lo hace suyo,
aquel que no pide nada a nadie
y que tontos nosotros que luchamos
por darle, darle y darle
Mi niño, mi niño el de manitos de hambre,
aquel que con un beso todo lo consigue,
aquel que sin palabras
demuestra un amor tan grande,
aquel que no se me borra,
aquel que es un latido constante,
¿cómo esparces el amor
de una manera tan radiante?
decidme ya mi niño
que tienes ganas de hablar,
de decirle a tu madre
palabras que tanto ha de anhelar.
Que nazcan mil flores
a los lados de tu vida
y que tu mirada riegue,
por donde vayas, una sonrisa,
que tus palabras no sean menos,
que tus expresiones no opriman,
que mis muertos sean nada,
que tu presencia sea rosa
y nunca espina
que tu pasada por esta tierra
sea toda un racimo de caricias,
pues nada queremos que te pase.
Que la tierra que pises
no ensucie tus zapatos
y que tus decisiones sean seguras
aunque estés equivocado.
Que ya sabrá el destino,
que ya lo sabe mi pasado,
que eres más que un punto en el tejido,
ya eres más que solo un fruto en el naranjo.
LLEGUEN ESTOS VERSOS DE MAS PURO DESEO, ALGUNA VEZ, A MI HIJO, CUANDO SEA CAPAZ DE COMPRENDERLOS
TE AMO SEBASTIAN
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