Rafael Llamas Jimenez
Poeta veterano en el portal
Quiérela desnuda, esbelta,
entre visillos de placer,
quiérela cerca del ombligo,
en las dunas de su piel.
Quiérela vestida, guerrera
luchando por crecer,
quiérela cansada y dormida,
despeinada al amanecer.
Quiérela en la alegría,
en la pena, en el desconsuelo,
quiérela directora en un despacho
y también fregando el suelo.
Quiérela como te quieres tú,
quiérela como tiene que ser,
quiérela ni más ni menos
como se quiere a una mujer.
Quiérela para todo y siempre
sobre todo en libertad,
nunca creas que tu compañera
es de tu propiedad.
Sobre todo, respétala
entre visillos de placer,
quiérela cerca del ombligo,
en las dunas de su piel.
Quiérela vestida, guerrera
luchando por crecer,
quiérela cansada y dormida,
despeinada al amanecer.
Quiérela en la alegría,
en la pena, en el desconsuelo,
quiérela directora en un despacho
y también fregando el suelo.
Quiérela como te quieres tú,
quiérela como tiene que ser,
quiérela ni más ni menos
como se quiere a una mujer.
Quiérela para todo y siempre
sobre todo en libertad,
nunca creas que tu compañera
es de tu propiedad.
Sobre todo, respétala
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