Anna Politkóvskaya
Poeta fiel al portal
Desde hace mucho que a tu corazón acuden
incesantes los pasos de amazona
galopando hacia la batalla
y como un ser que con brazo de piedra
defiende hasta la extenuación
los hermosamente pequeño
enarbolas esperanzas, velas sueños,
llenas dominios vacíos,
ordenas territorios confusos
y muerdes el fuego dormido
para alejar a las sombras que crecen.
Mas, llegados a este punto
-donde seguir en pie
se convierte en una cuestión de honor-,
deja que en tus ojos penetren
definitivos los colores del mar,
los atardeceres perfumados
y las noches donde eterna habita la luna,
y acude al reclamo
del embeleso de las fuentes,
de las olas que acunan
y de los transparentes valles
donde entre el vasto aire
ya brillan las celestes alas
y ahora que eres más de lo que fuiste
déjalo todo y sin el malestar del tiempo,
pues nadie sabe de qué está hecho el mañana,
largo contempla tanta hermosura.
incesantes los pasos de amazona
galopando hacia la batalla
y como un ser que con brazo de piedra
defiende hasta la extenuación
los hermosamente pequeño
enarbolas esperanzas, velas sueños,
llenas dominios vacíos,
ordenas territorios confusos
y muerdes el fuego dormido
para alejar a las sombras que crecen.
Mas, llegados a este punto
-donde seguir en pie
se convierte en una cuestión de honor-,
deja que en tus ojos penetren
definitivos los colores del mar,
los atardeceres perfumados
y las noches donde eterna habita la luna,
y acude al reclamo
del embeleso de las fuentes,
de las olas que acunan
y de los transparentes valles
donde entre el vasto aire
ya brillan las celestes alas
y ahora que eres más de lo que fuiste
déjalo todo y sin el malestar del tiempo,
pues nadie sabe de qué está hecho el mañana,
largo contempla tanta hermosura.
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