A lo lejos en el delicado monte de fresnos, el tropel se acomoda en la llegada inminente.
Un fogón mantenido con celo, espera ahumado para aliviar el frío de las recias manos, sabios jinetes.
El monte delicado de fresnos ya hecha de menos los detalles de cada herradura, cada bota y
cada huella.
Un fogón mantenido con celo, espera ahumado para aliviar el frío de las recias manos, sabios jinetes.
El monte delicado de fresnos ya hecha de menos los detalles de cada herradura, cada bota y
cada huella.