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Quijotes y Sanchos

Tema en 'Prosa: Obra maestra' comenzado por Conócete a ti mismo, 19 de Julio de 2019. Respuestas: 0 | Visitas: 60

  1. Conócete a ti mismo

    Conócete a ti mismo Alberto de Sevilla

    Se incorporó:
    2 de Mayo de 2016
    Mensajes:
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    Género:
    Hombre
    Compañero, ante la impotencia
    solo nos queda paciencia
    y barajar

















    Sancho, amigo mío, en lontananza diviso un castillo,
    presumo debe de ser del esforzado caballero que
    me aguarda en duelo.

    ¡Qué castillo ni que niño muerto Don Alonso!,
    lo que se observa, si mis ojos no me engañan, es
    una taberna de esas que se ofrecen al caminante
    para su solaz a tan polvoriento camino.
    ¡Estás seguro Sancho! Juraría por Dios que se trata
    de la morada del Palmerín de Inglaterra, que bien
    rezome en sus andanzas que establecería asiento
    en estas tierras castellanas. Vayamos a rendirle
    pleitesía amigo Sancho.

    Tras salvar el trecho que les restaba hasta la posada,
    el caballero de la triste figura y su esforzado escudero
    se apearon de sus cabalgaduras, las surtieron de abundante
    pasto y agua en las caballerizas y se dirigieron al Alcaide,
    según demandaba Don Alonso, para salvar las honras.
    Don Alonso, intercedió Sancho, ¡que no se trata de ningún
    alcaide, que no estamos en ninguna fortaleza!, cuando
    de seguido acudió el mesonero para servirlos, si era posible.
    ¿Es usted Palmerín de Inglaterra, el honroso caballero
    que me aguarda en duelo?

    ¡Pero que dice usted señor!, replicó escandalizado Manuel,
    que así se llamaba el dueño de la hacienda.
    ¡Pero, me quieres tomar el pelo o te arrugas ante la amenaza
    de mi presencia!, insistía el ingenioso hidalgo.
    Ni corto ni perezoso desenvainó su tizona y la emprendió contra
    el desgraciado mesonero que, despavorido, voló escaleras arriba
    seguido por el ansia vengadora del insano caballero.

    A la postre Don Alonso, maltrecho, acabó postrado en la cama
    tras haber sido reducido por unos hombres que, de paso a la sazón,
    salieron al auxilio del posadero.
    Tras recobrar el "Juicio" siguió jurando y perjurando su verdad.
    Castillo inexpugnable.
     
    #1
    Última modificación: 19 de Julio de 2019

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